jueves, 19 de julio de 2007
Delirios
El maldito, frío vacío se come mis entrañas en un intento de avanzar sobre mi alma. Dulce y pacífica me muestra una muesca de dolor; lo abrazo, no lo puedo dejar ir... Adónde quedo yo? Atrapado en las redes de la cordura, mi mente se alza y grita. Ya no puedo seguir así. Y sin embargo, sigo. Inentendible agilidez para el dolor, se retuerce, gira y se contrae. Se expande y abarca todo lo que puede sólo para dispersarse en la inmensidad del vacío que lo contiene y desaparecer en la continuidad espacio-tiempo... Y finalmente me deja aún más solo, sin ningún sentimiento, sin ningún dolor... Solo, sin cuerpo, sin materia, sin alma.
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