viernes, 7 de septiembre de 2007

El salto

A Maru

Detrás mío está el camino que me ha llevado hasta aquí. Debajo de mí, la tierra dura y la piedra maciza. Delante, la inmensidad; el mar abierto, las olas que rompen, y allá a lo lejos, escondido entre la bruma, un barco que irá a quién sabe qué destino.

Y quiero saber si puedo nadar. Tengo miedo, pero quiero saber si puedo nadar. Así, cierro los ojos y salto y el pánico se apodera de mí. Porque el suelo avanza rápido. Porque quiero volver al borde. Porque quiero volver el tiempo atrás.

Y no puedo volver. No puedo a volver a sentir la frágil seguridad de la cornisa. Ya es tarde y sólo queda resignarse. Sólo queda tratar de caer al agua para poder probarme a mí mismo. Pero no puedo. El recuerdo de la cornisa me abriga y me contiene. Y el vértigo se me hace imposible.

Y de repente, inspirado por una luz de esperanza, abro los ojos. Y sí, estoy cayendo. Pero no me dejo llevar esta vez por el miedo. Disfruto el paisaje, me relajo con el viento y me estiro. Y descubro para que sirven mis alas: al abrirlas, he aprendido que puedo volar.








En realidad no iba a escribir nada, pero cuesta ignorar a ciertas personas... jajajaja estoy perdiendo el toque... :S