jueves, 19 de julio de 2007

Ghost

Tengo frío. Y las frazadas no me abrigan, el fuego no para mi temblor. Es el frío del alma. Es el frío ártico que se apodera de mí.

*Caminé por el trayecto sin fin, dudando a cada paso. Las nieves se amontonaban a mi alrededor y el viento azotaba sin piedad.*

Te veo. Un farol en la inconmensurable espesura de la noche. Me acerco pero no me acerco. Siempre distante, siempre adelante.

*Junté mis manos y apreté contra mí mi abrigo. Traté de abrir los ojos pero no pude; el sol me los lastimaba sin piedad. Así q anduve a tientas tratando de encontrar mi camino.*

Mis pies se cansan al avanzar. Si es que estoy avanzando. Te llamo por tu nombre que no es tu nombre.

*Sin agua y sin comida te busqué. La vela de la vida se extinguía. El viento cortaba mi piel; la nieve, mi carne; el frío, mis huesos.*

No tienes nombre. No te conozco. No sé quién eres. Levanto mi mano, quiero tocarte.

*Perdido. Estuve perdido. Vagué por incontables noches, sólo alimentándome de tu recuerdo.*

Eres real. Dios! eres real! Tu calor me envuelve y mis lágrimas me lastiman los ojos al salir.

*Supe que no estaba solo. La tierra de soledad está plagada de inviduos ciegos.*

Me dices que no eres quien eres. No sabes quien eres, pero yo lo sé. Sólo crees saber quien eres.

*Traté de orientarme. Traté de encontrar la salida. Olí tu perfume y comencé a caminar.*

Veo que estás ciega, también vagando, como yo, por este desierto de nieve.

*Iba a encontrarte, pues eres mi vida. Iba a encontrarte, para poder vivir.*

Pongo mi mano sobre tu corazón, lo siento latir. Tú no te das cuenta. Empieza a nevar.

*Mis esperanzas estaban contigo, y te fuiste. Sólo te fuiste. Ni siquiera recordaste mi nombre.*

El desierto te cambió. No eres más quien yo creí. Pero eres tú. Todavía ahora siento tu ghost.

*Por un momento creí que me reconocerías. Que correrías a mis brazos. No fué así.*

Ahora te veo en la distancia, apartándote de todos, alejándote de mí, hundiéndote en la árida planicie.

*Susurré tu nombre para hacerte volver. "Aunque fuese por un instante", pensé.*

Tu imagen se va disipando. El viento vuelve a soplar. El frío comienza a cortar. Otra vez.

*Me quedé allí. Te esperé en los seis meses de luz. Te esperé en los seis meses de sombras.*

Miro mis pies. Miro mis manos. Un nuevo rumbo he de seguir. Tomo coraje. Respiro hondo. Comienzo a caminar pero algo me detiene. Una deuda, quizás con mi conciencia, que he de saldar: te devuelvo tu nombre, pues ya no me pertenece.

Finalmente, parto. Un nuevo amanecer se alza sobre mi nuevo camino. Pero entre mis suspiros y mis lágrimas logro despedirme por última vez.

*Adiós, Tomoko.*

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