jueves, 19 de julio de 2007

Al filo de la navaja de la realidad

me paro en el balcón. mis pies descalzos sobre la baranda de metal blanco. por un instante tengo un atisbo de razón y observo la cercanía de la seguridad (una lengua de raciocinio q repta en mi ayuda).

el viento me abraza, me hace vivir, así q cierro los ojos y me dejo llevar por mi mente. un pequeño paseo a la paz. un pequeño paseo de virtual libertad.

allá lejos, un auto suena. allá lejos, la gente pelea, se empuja. allá lejos las personas combaten por vivir.

aquí el viento vive y deja vivir. me susurra al oído. aquí el sol me acaricia en la mañana. aquí los problemas no han subido conmigo, tienen miedo.

abro los ojos, un gorrión me mira. me mira fijo. espectador de lo fantástico o de lo idiota.

una ráfaga de viento me abraza y me quiere llevar. no se lo permito. no estoy listo. la libertad extrema es para gente extrema y yo solo quiero saborear, no empalagarme.

la baranda se ofende. comienza a angostarse. quiero bajar, pero ella no me deja. se vuelve cortante y mis pies sangran. le pido ayuda al viento pero al bajar él, creo para ayudarme, me desestabiliza.

respiro profundo.

soporto el dolor.

decido bajar al mundo.

el borde es ancho otra vez. el viento no es más que una brisa.

poso mis pies sobre el balcón y entro a la habitación.

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