lunes, 30 de julio de 2007

Aromas primaverales

Estoy triste.
Triste porque siento que te perdí.
Siento que te perdí porque ya no te siento.
No te siento: mis oídos oyen pero no te escuchan.
No te escuchan y me voy desesperando.
Desespero porque mis ojos no te ven.
No te ven porque te vas ocultando.
Ocultando de todos y de todo, por miedo.
Miedo de que todos vean lo que tienes a flor de piel.
Piel dulce de aromas primaverales.


domingo, 29 de julio de 2007

Río dorado

Río dorado ven y llévate mis penas.
Llévate el tiempo que me lastima.
Deja fluir tus turbulentas aguas
y arrastráme con tu corriente.
Que no quede absolutamente nada.
Nada de mí.

Río dorado,
te lo pediré una y otra vez sin descanso.
Llévame.
Que tu líquido ambarino lave mi alma,
limpie de impurezas mis lágrimas.

Río sagrado,
te lo ruego, hazme sonreir otra vez.
Whiskey dorado,
te lo imploro, hazme feliz como una vez fui.

viernes, 27 de julio de 2007

Lo que doy

Lo que daría
Lo que no daría
Lo que regalaría
Lo que no regalaría
Lo que compartiría
Lo que no compartiría

Y lo que ofrezco
Y lo que no ofrezco

Lo que doy
es lo que soy
Lo que no doy es el alma
que ya me la has robado.



[Temazo:]
[...Don't know much, but I know I love you...]

jueves, 26 de julio de 2007

Let me be

Let me be the one I want.
I want to be more than myself.
More than anything I was before.
Before the nightmare I became.

Let me be the wind surrounding you.
Surrounding you with a twist.
A twist of new emotions.
Emotions that I shall not speak.

Let me be the sky above you.
Clear in the day, starry in the night.
Let me be the the one to save you.
Let me prove that I'm your knight.

Let me be the song you sing.
You sing every single morning.
Mornings of new hopes and dreams.
And dream with me tonight and be free.

Let me be the one who fills your needs.
Let me be the blanket that covers you in the night.
Let me be your pillow, your bed and your dream.
Let me be the One in your life.

Because all I want to be, it's me being with you.
Because I like the one I become whenever I feel you.
Because all I want to be, is that person who makes you sigh.
Because what I really want to be, is the thief who steals your smiles.

miércoles, 25 de julio de 2007

Inocente sabiduría

Sé que mi voluntad no alcanza, que mi voz no alcanza, para poder hacerlo. Estoy allí parado, indescriptiblemente somnoliento, sin saber realmente qué hacer. No hay fuerza en el mundo que me haga avanzar o retroceder, soy una estatua de piedra rendido a las inferencias del tiempo.

Pero mi corazón no es de piedra y mi alma mucho menos. Sólo no sé que hacer. Sólo estoy dubitativo.

Si hay algo que me gusta son las complicaciones, y es lo que me atrae, es todo lo que me hace moverme.

Si hay algo que temo, es al rechazo, y es lo que retrae, lo que me hace huir.

Es el equilibrio justo que he encontrado, el que no me permite moverme libremente.

Ansioso estoy por tus ojos, tu humor y tu mente, nutritivo alimento para un desayuno dulce.

Pero temeroso estoy de tus palabras, y de tus gestos que no veo.

Supongo que son mis fantasmas, ilusiones de un tiempo mejor, los que me tapan y no veo que quizás tu dulce llama es la luz que no encuentro. Supongo, quizás, supongo, que deba dejarme fluir. Liberarme de mí mismo y ser volátil, en el sentido volador de la palabra, flotar, desplegar las alas para encontrarte en tu reino allá a lo lejos... allá en lo alto...

Al amanecer, subo a la terraza descalzo. Cada una de las imperfecciones del suelo van marcándose en mis pies. Mis mascotas, inesperados testigos de lo inexplicable, mueven sus colas alegremente pero sin acercarse, como si por una inocente sabiduría supieran que no puedo contestar las preguntas que ellas no pueden expresar.

Cada peldaño de la escalera me parece un desafío. El frío corta como un cuchillo sin filo. Y me paro en el borde, un poco inquieto. Despliego mis alas, las estiro y recibo al padre Sol. Y la más profunda de las tristezas llega a mi alma. Hace que mis ojos lloren. Hace que mi alma tiemble.

Hoy he despertado con alas, pero no he aprendido a volar.

De la luz tu mano se forma. Me insta a seguirte. Y yo, rompo la piedra de la carne, dejo la duda atrás. Abro las alas y no me pregunto si empezaré a volar, sólo comienzo a hacerlo.

martes, 24 de julio de 2007

Las palabras que no salen...

Regalo de cumpleaños para Rach... un poco atrasado.

En mi mente estoy soñador,
susurrándote al oído las palabras.
Las palabras que quisieran salir
de mi boca pero no lo hacen
es una pared que me frena
que detiene mis impulsos
y no me dejan ser.
Supongo que de alguna forma
me estoy frenando yo mismo
a estas cadenas que
atadas están a mis pies
cuando en realidad no hay nada,
y sólo es aire que me envuelve.
Es el aire que se me escapa
de mis suspiros al soñarte.

Tu mano entre mis manos y la mía que no te alcanza

Tu mano está fría.
Ya mis dedos no te alcanzan
Te pierdo y te pierdo
Y no estás
Te necesito
Porque quiero que estés aquí conmigo
Y no tan cerca y tan lejos

Tu mano está fría
Y el frío se ha llevado el calor de mi alma
Tus sonrisas ya no abrigan
Ya no calientan mi corazón
Acaricio tu mano buscando lo que una vez con su gemela me dieron
Pero no me devuelven nada, son tus manos las que no me dan nada
Ambas indiferentes a mi esencia, indiferentes a mi vida sin ti.

Tu mano está fría
Y mis ojos están húmedos
Tu cuerpo está acostado, durmiente
Y el mío ya no tiene fuerzas de seguir sin tí
Tu mano está fría y las mías están tristes y solitarias
Mi alma está caminando calles solitarias buscándote
Y la tuya ya se ha ido por otro camino...

Seguiré buscándote en otros ojos
en otras sonrisas, en otros abrazos
Pero dejaré de buscarte por no encontrarte
Te diré adiós en silencio y romperé a llorar
Pediré perdón por buscar la felicidad en la que no estés
Pero dejaré la puerta abierta, de par en par
Para que tu espíritu pueda libremente volver.

Y yo me llevaré a mi parte triste
al cajón de mi recuerdos más preciados
el calor que un día tan intensamente me diste
y el insoportable frío que tú ahora has dejado
simplemente por un mínimo error de la vida
que hizo que cruelmente dios te haya llevado.


Y ahora tu mano está fría, casi tanto como mi corazón.

Sueño efímero

Te perdí
Como te pierdo todas las noches
Me despedí de tí
Como me despido todos los días al despertar

Te enriedas en mis sueños y no me dejas escapar.
Envuelto en todas tus locuras y tus hilos de plata,
que se forman al escucharte o siquiera al pasar,
quedo así atrapado y, mirándote, sin ganas de escapar.

Tus brazos me envuelven se vuelven mi refugio
se convierten en mi abrigo cuando se acerca la tempestad.
Y yo me pregunto si alguna vez serás realmente mía
si alguna vez permitirás que te alcance de verdad.

La distancia que nos separa es tan pequeña y tan eterna
que la punta de un alfiler no cabría ahora entre nosotros dos.
Pero en ese vacío que se forma, está la eterna distancia
que me hace imposible el poder llegar hasta tí, amor.

Te perdí
Como te pierdo todas las noches
Me despedí de tí
Como me despido todos los días al despertar

Te perdí, como todas las noches en los suspiros que ven que no existes
Como te pierdo todas las noches, al despertarme solo, a cada hora
Me despedí de tí, cuando supe que jamás llegaría realmente a verte
Como me despido todos los días al despertar de mis sueños vivientes.

lunes, 23 de julio de 2007

Voz (extracto mental)

Ojalá pudieras ver lo que veo y pudieras ser testigo de lo que generas.

Porque lo que veo es la parte de ti que me muestras pero ignoras, es la parte de ti que no sabe que por ti muero y es la parte de ti que sin piedad hace y dice lo que piensa tu corazón.

Caminando, voy pensando en aquella vez que me tuviste y no me tuviste, aquella vez cuando por tí morí y tu voz me extrajo de la barca de caronte. Y caminando voy viajando.

[Tu voz... voz que no conozco ya, porque ya no te conozco.]

Dentro mío

Detrás de mis necesidades de encontrarte
yacen las ganas de verte y no perderte.
Quiero estar contigo mas tú no conmigo
y mi espíritu se siente solitario dolido.

Que mis fuerzas se aplaquen si es la voluntad divina
o que me falle el habla al rogarle a Dios
pero no puedo dejar de amarte querida mía
porque, en cada recuerdo, nada me dice "adiós".

Quiero etar contigo mas tú no conmigo.
Siempre fui bueno y nunca malvado.
Qué hecho yo para merecer tal casitgo
siempre que te he querido aunque no me hayas dejado.

Mi alma llora, mi cuerpo llora.
El destino viene y se burla de mí.
Como migajas de una gran broma,
mis sueños se desmenuzan así.

Mi piel te extraña.
Mis dedos tiemblan de la emoción.
Mis labios añoran tu sabor tostado,
de verano temeroso de adoración...

sábado, 21 de julio de 2007

El Velo

A veces me pregunto como puedes existir a través de ese velo indestructible que tejes a tu alrededor...

Lo pateo, lo golpeo, lo muerdo... pero es inútil, no puedo llegar hasta tí. Y no entiendo, no entiendo como puedes negarme.

Veo tu sombra a través. Tu figura se trasluce y yo, he perdido. He perdido la oportunidad de amarte.

Y me niego a creerlo. Sin importar que del otro lado, sólo haya un campo abandonado. Sin importar que con furia ciega, a fuerza de arañar tu velo innecesario, mis dedos comiencen a sangrar.



[La voz de un loco loco, que ama más de lo que su cuerpo puede resistir]

viernes, 20 de julio de 2007

Canción del Loco Enamorado

Si hoy me das el sí de este amor que me quema,
si hoy me das el sí a este amor desesperado,
puede q hoy te mire a los ojos
y me pierda en los tuyos, anonadado.


Puede que te pida que seas mía
y que en unos meses ya estemos casados.
Puede que te pida que seas mía
y que en unos meses ya estemos casados.


Si me das el sí correré
por los montes, mares, ríos y lagos.
Invitaré al mundo para que sea testigo
de nuestro loco amor descarnado.


Si hoy me das el sí de este amor que me quema,
si hoy me das el sí a este amor desesperado,
puede q hoy te mire a los ojos
y me pierda en los tuyos, anonadado.


Si me das el sí...
Si me das el sí...

Feliz año nuevo 2007

Levantó su copa semivacía. Trató de concentrar su vista el líquido burbujeante.
Como pudo, se irguió. Junto coraje y trató de avanzar nuevamente hasta la barra.

A su alrededor la fiesta seguía, pero él lo desoía. No había forma en el mundo que justificara dejar de buscar su tranquilizante.

En un momento dado, dio con una pared, y se dio cuenta que la barra yacía en el otro lado de la habitación. Quizás no era un buen momento, se dijo, seguir bebiendo.

Le pareció ver, por el rabillo del ojo, a un viejo amor. Se acercó unos pasos, pero rápidamente salió de su error. No era ella.

La fiesta parecía girar en torno suyo. Los gorros y los espanta suegras sonaban sin descanso. Miró su reloj. 11:55. "Un año de mierda se acerca", pensó.

Volvió sus pasos y se orientó hacia la barra, allí a lo lejos. Probó la fuerza del viento, para que no lo sacara de su curso, la marea del baile para no tener que nadar demasiado. Junto coraje y avanzó.

Error. Por aquí y por allí, la gente lo frenaba para saludarlo, para preguntarle si estaba bien. Su frágil brujula biológica, al primer intento, saltó por los aires y, derrotado, avanzó hacia lo que sabía que era un fracaso declarado.

Su mente y sus reflejos lo llevaron nuevamente al punto de partida. Le pareció que trataban de llamarlo, pero terminó su copa en el primer balcón que encontró. Incluso le pareció sentir que le tocaban los bolsillos...
Miró su reloj... 11:59

10! Nada porque brindar... miró la calle.
9! Cuanta gente podría ser más feliz en este momento si cambiaran lugares con él
8! Sacó su pañuelo, y un papel, una servilleta, cayó. Lo tomó y lo abrió.
7! Leyó: Me pareces interesante, pero ¿cuántas veces tengo que llamarte la atención?
6! Su mente se enfrió rápidamente, sin poder contrastar los efectos del alcohol.
5! Continuó: ¡te estás perdiendo todo lo que una mujer te puede dar!
4! Releyó los dos primeros y renglones, ¿qué era todo esto?
3! Terminó el mensaje: Si te interesa, tenés todo un nuevo año para encontrarme! jijiji
2! Observó la firma: un beso en lápiz labial.
1! Sonrió y entró a disfrutar
0! ¡Feliz año nuevo!

Que nuevas esperanzas abriguen vuestros corazones... Salud!

Volvamos al gris...

Todavía no sé si debo salir al mundo, o entrar en él. Las palabras me mortifican, me atrofian.
Ya no sé que decir, ni que hacer.

La sola definición de mis acciones, las aplasta y ya no son mías. Sólo son letras. Y por eso, sólo quiero hacer, no hablar. Y entonces me doy cuenta. Las palabras nos limitan.

Las palabras nos limitan a la definición propia de ellas. Extender un músculo, ¿es sólo extender un músculo? ¿hay sensaciones de placer al extender el músculo? ¿será una cuestión de superación ante una rehabilitación?

Las palabras nos limitan.
Nos dicen una idea general. Nos dan un libro en blanco y negro para colorear.

Las palabras nos limitan.
Nos limitan a expresarnos con ellas, se nos hace dificil el expresar una emoción, sin decir una referencia a otra emoción.

Las palabras nos limitan.
"Estoy nervioso", no significa sólo que estoy nervioso. Significa que tal vez, todo tenga un significado más profundo que quizás no quiero ver.

Las palabras nos limitan.
Las palabras nos limitan.
Me limitan a decir "te quiero", y que sólo entiendas una parte de lo que quiero decir.
Me limitan a decir "te deseo", y que no entiendas que necesito darte el mundo con un pequeño moño de regalo.
Me limitan a decir "te extraño".
Me limitan a decir "te sueño".
Me limitan a decir "te amo", y que sólo entiendas una parte de lo que quiero decir.


.
.
.

Y yo estoy aquí. Encarcelado por mis propias palabras. Limitado por no querer expresarlas y ser un mero esclavo de todas ellas...

Cuento en pañales

Esta es la historia de una mujer... no, de un hombre. Sí! de un hombre que está perdido por el mundo sin saber que hacer... no, no puede andar por el mundo porque tendría que tener plata, y él es pobre. Bueno, pobre no. Termino medio.

Seguramente trabaja para el estado... no. Los del estado no trabajan.

Ya sé, trabaja empleado en una fábrica de bolsas. Tiene mujer y dos nenas. No, no puede estar perdido si tiene dos nenas y una mujer. A menos que la mujer sea insoportable y las nenas no le traigan buenos recuerdos... no. Las nenas tienen que ser el enganche, el por qué el matrimonio sigue. Y para darle color son gemelas idénticas.

¿Por qué la mujer es insoportable? Mmmm... seguramente tiene envidia. De otras mujeres o del marido. Si es de otras mujeres, es porque él es un sufrido. Si es del marido, es por alguna otra cosa... las nenas lo quiere más a él, y ella está muy resentida. ¿Por qué no las dos? La mujer está resentida por el amor de las nenas, que lo tiene idolatrado a su padre, y está envidiosa de otras mujeres que sus maridos no tienen que trabajar 18 horas al día para llegar a fin de mes.

Pero... 18 horas al día, ¿en la fábrica? mmm... ok, despues de la fábrica tiene otros trabajos, más humildes. Carga cajones de verdura en el mercado de concentración o trabaja de albañil o de pintor. ¡Sí!

Y la guita... ¿en que se va la guita? se va en los gustos de la mujer... porque no sabe apreciar el valor del dinero ya que no trabaja.
Y se patina todo en las cosas que ve en la tele y en las vidrieras.

Pero el tipo en algún momento se tiene que cansar... es una vida de mierda la que lleva.

¿Donde está el quiebre? ¿Le va a ir mal al tipo o no?

Abro gigantesco paréntesis.
Y por primera vez, voy a decir pq prefiero que le vaya mal. Todo el mundo de chico ve historias que terminan bien y son felices y comen perdices. Pero la realidad es otra. La realidad no se resuelve en dos horas. A veces es dificil y, admitámoslo, los finales felices son muy trillados. Siempre se sabe quien termina con quien, y parece un cuento para estúpidos más que una novela intersante. Es como ver una película, sabés quienes son los personajes principales y que las probabilidades que les pase algo son realmente bajas. A mi, me gusta demostrar al lector q, conmigo, todo puede pasar. Si ahora pusiera un final triste, podrían pasar miles de cosas. Si pusiera un final feliz, a todos les asombraría, pq están acostumbrados a mi lectura.
Cierro gigantesco paréntesis

¿que irá a hacer el tipo? mmm... veamos... tiene una mujer loca que él ya no soporta... tiene dos hijas preciosas... un trabajo de porquería... no tiene dinero... Pero es trabajador, su mujer no lo asusta, el amor de sus hijas lo hincha de orgullo y sabe cuando las cosas tienen que llegar a un final.

Así que decide ir a pedirle el divorcio... mmm no. Mejor no. Si le pide el divorcio, se produce el lio del nudo como toda película yanqui. (A la media hora, más o menos, se produce el lío que se empieza a solucionar a la hora y cuarto de la película.) Así que mejor, se hincha las pelotas que su mujer le gaste la plata al pedo, junto a las gemelas y se las lleva...

¿adonde? mmm... hay que tener en cuenta que la mujer se va a volver loca y va a poner todos los recursos legales de sobreaviso... es decir, va a venir con la policía y abogado... pero como eso a el no le importa, no choca con la idea general...

Tampoco hay q decir q es un inutil. Sabe que lo que hizo no se hace. ¿de cuanta cultura disponemos? ¿es un ignorante que puede matar a la mujer? naaaaaaa... es un tipo que más o menos conoce q cosas puede hacerle la mujer legalmente... así q no se va a la casa ni de un amigo ni de su madre. Se va para... se va lejos.

Se toma un colectivo (los trenes ya no transportan personas y los aviones están muy caros) y se va para el sur. Viaja para el sur con dos nenas pequeñas. Mmm... ¿deja el trabajo así pq sí? tengo que explicar q a él el trabajo no le molesta, pero tampoco le importa. Sabe que el dinero no alcanzaba por tener la mujer que tenía. Quizás su jefe conocía su historia y tenía simpatía por él. Sí!... quizás podría tener simpatía por él, ya que el patrón sabía que la mujer de nuestro personaje en realidad hacía cuando el estaba en la planta...

Entonces tenemos a un tipo trabajador que es cornudo y no lo sabe. Que tiene dos nenas y que la mujer es hinchapelotas. Se fuga con las gemelas al sur.

Hasta ahora, bárbaro. Continuemos: el único cargo de conciencia que tiene es llamarlo al jefe, que finalmente le consigue un trabajo. No lo puede llamar así pq sí. Tendría que llamarlo despues de un par penurias... vivir de la calle, trabajar de lo que sea, quizás hasta robar... y recién ahí, llamar a su antiguo jefe. Tendría que marcar que la amistad del jefe era buena. Quizás se conocían del barrio y con eso se justifica que el jefe conozca las habladurías sobre la mujer, y que se pueda marcar la bondad del personaje principal. Es buena idea.

El jefe le consigue un lugar para trabajar, pero no lo pueden tomar. Y derrotado, vuelve y se para en un albergue para comer y descansar. Decide entregarse a las autoridades cuando regrese. Pero en ese albergue, se queda dormido y cuando despierta las niñas no están más. Ya es de mañana, y se quedó dormido en la mesa.

Escucha unas risas afuera y se asoma desesperado. La hija del dueño está jugando con ellas. Quizás es viuda y perdíó algún hijo, y la cercanía de las niñas la hace feliz. El posadero se le acerca y le pide que por favor se quede, que hacía demasiado tiempo que su hija no sonreía. Que el le paga el hospedaje y la comida.

El final es obvio a esta altura. Se conocen y se enamoran.

Si fuese una novela realista, en algún momento saltaría la historia de su mujer. Para evitar eso, podríamos decir que estaban juntados, y de esa forma nos ahorramos un par de explicaciones, claro que no todas.

Quizás el se hace pasar por otra persona y que las niñas sean demasiado chicas como para tener una conciencia desarrollada.

Me quedo con el final fácil... le agrego que la mujer era una bruja y q cuando el la deja, ella se pone triste por no tener marido pero feliz de no tener que aguantarlo.

Y allí, está la historia... sólo falta escribirla...

Introspectiva

El mundo me agobiaba.
Se reía de mí.
Y me dejaba llevar
por el vaivén de los problemas.
No podía respirar
No podía vivir
No podía dormir.
Sólo podía sufrir
Porque estabas lejos de mí.

Y pensé, que después de todo
merecía ser feliz.
A pesar de no ver,
mis sueños cumplidos,
mis deseos satisfechos,
mis ansias calmadas,
mis amores concretados.

Pensé en tí,
y por un breve instante
una luz me encegueció.
Fue un instante,
una gota de tiempo suelta
que en caída libre llegó
del cielo a mi corazón.

Y ese toque de eternidad,
perdido y solitario
que abordó mi mente,
susurró en mis oídos
la verdad absoluta,
un destello de ironía
y una tristeza que he de llevar.

No esperé más una respuesta infinita.
No esperé más una solución celestial.
Me di cuenta que sólo era el destino.
Que quería dejarme en paz.

Soñé despierto
abrigado por las nuevas esperanzas,
retomé una sonrisa olvidada,
y me quedé dormido...

Un poco de mí o de nada

Un nuevo principio.
Un nuevo fin.
El mundo se despliega a mis pies, y yo, descalzo.

El viento de la noche me arrebata mi ultimo suspiro pero no me dejo llevar. Y allí quedo. Tendido. Rendido ante las fuerzas de la naturaleza. Hundido en lo más profundo de mis sentimientos.

El dolor se hace tangible. Pero lo venzo. El amor se hace físico, y me rehuye con un duelo de miradas. El odio trata de vencerme, pero es batido por mi apatía. El miedo se aleja corriendo, y dentro de mi, nada.

Un vacío inconmensurable. Estelas de lo que fui surcan el vasto territorio. Pero sigo ahí, tendido. Sin saber que hacer. O sabiéndolo, pero yo aun dormido.

No se que esperar. El mundo es mío, el universo es mío, y no sé que hacer con él.
Tantas posibilidades, y tan poca imaginación.

Y dentro de mi ese vacío. Vacío vacío y no un vacío lleno de incertidumbres... un vacío completamente vacío. Un vacío que no está lleno ni de dudas, ni de arrepentimientos, ni de tristezas, ni de alegrías. Simplemente está vacío.

Tengo un dejo de algo, un sabor amargo, que no me deja vivir. Ni morir. Es una especie de dolor, de angustia.

Es el saber de quien ha perdido, cuando todavía no empieza el juego. O de aquel que se encuentra solo en la gloria. Y no sé que hacer.

A mi paso, la tierra se cierra, el universo se cierra. Y mi alma que vaga por ahí, me ha dejado...

Y grito una vez más: ¡quiero ser uno conmigo mismo! Y el espejo de la realidad se ha comido mi reflejo.

He perdido mi identidad.

Diario de una mente fatigada...

Y te vi
Y te vi.
Te vi.
Me dijiste adiós.
Y no lo crei.
Y me dijiste adiós.
Y te perdi.
Te perdi.
Y no pude.
No pude soportar.
Y me di vuelta
y me fui.
En mi mente me di vuelta y me fui.
Y te tenia adelante.
Y te perdi.
Te perdi.
Y me di vuelta.
Finalmente.
Me di vuelta para perderte.
Para poder perderte.
Y para no encontrarte.
Pero adonde giraba, volvia a verte.
Y recordé.
Y cerré los ojos.
Cerré los ojos.
Y te vi siempre.
Porque no pude ver.
No pude ver otra cosa.
Y mi mente sólo recuerda.
Recuerda que di la vuelta y me fui.
Me fui.
Y el corazón duele.
Duele al respirar.
Respirar a cada momento.
Cuando no estás aquí.
Y mi corazón cruje.
Y no estás aquí.
Los pasos se van sucediendo.
Me llevan lejos.
Lejos, lejos de ti.
Y ahora me doy la vuelta.
Y ya no estás.
Ya no estás.
Y te vi siempre.
Porque no pude ver.
No pude ver otra cosa.
Y mi mente sólo recuerda.
Recuerda que di la vuelta y me fui.
Me fui.
Y el corazón duele.
Duele al respirar.
Duele al alejarme.
Duele al alejarse,
ella de mí.
Recordé que al tenerte,
al tenerte en mis brazos sentí,
que tenía el mundo en mis manos,
que no importaba nada más,
que no faltaba nada más.
Y al verte a los ojos comprendí,
que era mi sueño,
mi ilusión.
Y soltaste mi mano.
Y cayó el telón de la realidad.
Y desperté Y te vi.
Te vi.
Me dijiste adiós.
Y no lo crei.
Y me dijiste adiós.
Y te perdi.
Te perdi...
...y no lo vi...
...y no oi...

Darkness

Soy pero no soy. Estoy pero no estoy. Me debato una y otra vez entre las tinieblas y la oscuridad.

Mi presa vaga sola, en un inmenso mundo de concreto. Bosque moderno, igual deporte.

La veo con un caminar sinuoso y dudo de la Gran Caza. ¿Por qué, me pregunto yo, me han asignado esta presa?

Aun invisible revoloteo sobre su cabeza, un pequeño torbellino gira revoloteando sus largos, negros cabellos.

Mi poderosa vista se extiende a lo lejano, mi excepcional oído, aún entre los míos, detecta que no hay ninguna amenaza evidente.

Esta noche correrá sangre.

Aterrizo y me paro frente a la víctima. La tierra tiembla ligeramente y mi presa se detiene, insegura. Si algo me ha enseñado tantos años de combate, es que una buena aparición disminuye la cantidad de persecuciones innecesarias. Así que lentamente y atraveasndo la barrera de la realidad, me voy haciendo visible de forma gradual. Primero mi Segadora, despues mis piernas y el resto.

Humanos. Cazar humanos. Pequeños gusanos que no comprenden ni siquiera el papel que juegan en el plano místico. Y yo, el máximo cazador, recaudar limosna... un alma más, un alma menos... debería cazar Celestiales!

El acero negro de la hoja brilla ansiosa. Una vez más quiere probar la sangre corpórea y desgarrar el alma.

Levanto la hoz y ella retrocede.

La odio.

La odio por tener el alma tan pura.

Levanto la gigantesca hoz y la descargo con todas mis fuerzas...


...


Una luz me ciega. No puedo ver.

El cadáver de la muchacha yace ante mis pies, inmovil y seco. Su sangre completamente drenada. Y por encima de él, una luz muy brillante flota tranquila.

Más brillante que todas las almas que he visto, me deja perplejo. Extiendo dubitativamente mi mano para tomarla. La encierro en mi puño. Y la elimino por completo.

Una oleada de emociones me embarga. Siento la pena de mi víctima, pero no el miedo. No tiene miedo. Siente pena, pena por mí. ¡Por mí! Por ser un peón, por no tener voluntad, por ser víctima de las circunstancias.

Siento un regalo, su regalo. Me quema el alma y el corazón. Mi mente se libera y realmente, puedo pensar.

Antes del completo final, unas pequeñas chispas se escapan de mi puño y no puedo evitar arrepentimiento... ¡¿qué he hecho?!

Pozo

No puedo escribir. Perdí mi inspiración. ¿Es un sueño o una pesadilla? No lo sé. Sólo sé que una vez contada mi historia, no quedará nada. Ni un atisbo de realidad. Se secará mi pozo, se secará el manantial, y el pueblo se irá a otro lado, a otras aguas, a otras tierras.

El pueblo me dejará. Como se van las aves con el frío. Como se va el calor con el otoño. Como te fuiste tú con mi corazón abierto.

Buscará nuevas aguas, frescas y cristalinas. Me volveré un pozo vacío, un pozo abandonado. Tendré mis casas, eso sí, casas vacías: un pueblo fantasma. Sólo el abandono visitará esas habitaciones que serán mi mausoleo. Casas huecas que llenaré de historias y que las olvidarán entre el viento y las sombras.

Mi tierra se hará árida y dura. No recordaré el dulce olor de la humedad. Me haré amargo y quebradizo hasta que el viento sople y lleve mis cenizas a todos lados. O satisfaga mi hambre eterna y quede, yo aquí, enterrado.

Ninguna lluvia caerá sobre mí. Ninguna. Será piadosa la tormenta que no me recuerde el sabor del cubo, o de la cuerda chirriante, sobre mi cabeza. Pero las lluvias no son misericordiosas por naturaleza, y lloraré por mi pueblo perdido, mi agua perdida.

Y mis lágrimas traeran consuelo. Recordaré fuerte y lloraré un riachuelo. Recordaré la sangre de mi pueblo y lloraré con euforia; recordaré su piel y lloraré con suavidad; recordaré sus ojos y lloraré con toda el alma.

Y lloraré. Lloraré tanto que el agua vendrá. Vendrá de mi mismo. Vendrá de lo más profundo de mi ser.

Y algún pueblo vendrá. No será el mío. Pero conoceré su rostro nuevo, su piel nueva, su sangre nueva. Y sus ojos... que no serán los mismos.

Y dejaré mi pasado atrás. Dejaré mi amargura atrás. Vendrán gente de todos lados. Y todos beberán de mí. Y las lluvias vendrán. Y traerán cosechas. Danzarán las gotas del rocío a mi alrededor.

Y yo estaré allí. Esperando. Esperando. Melancólica espera de un pueblo que ya no volverá jamás.

Y volverán las aves con el calor. Y el calor con la primavera. No como tú, mi niña, que no volverás jamás...

Me iré

Me llevaré mis manos, que tanto comentan.
Me llevaré mis dedos, que tanto hablan.
Me llevaré mis pies, para no dejar huellas.
Me llevaré espalda, para no dejar sombras.
Me llevaré mi corazón, para que no lo lastimes.
Me llevaré mis ojos, para no verte partir
Me llevaré mis labios, para no decirte adiós
Me llevaré mis oídos, para no oirte decir mi nombre
Me llevaré mi alma, para reconocerte en la otra vida...

Y, finalmente, extenderé mis alas.
Y echaré a volar.

Todos los días, todo el día.

Missing you

stop the time, i'm feeling lonely
stop the time, i want sit down
stop the time, i would like to see the flowers
and never get old and die...

stop the time, i'm feeling lonely
stop the time, i don't want to fly
stop the time, my treasure
'Cause i want to see your eyes and cry...

Un mar de deseos de cosas imposibles.

Paz mundial.
Fin del Hambre.
Hermandad entre la humanidad.
Trabajo para todos.
El fin de la discriminación.
Amistad.
Amor...

...y que seas mía...
...y que me quieras...
...y que me notes...
...y que me veas...
...y que sepas que existo...

...y tener tu amor...


...


...y todo esto, de abajo hacia arriba...

jueves, 19 de julio de 2007

Manos

Estoy perdido.

Las vueltas del destino me marean. No sé donde estoy parado.

El tiempo me humilla, se ríe de mí.

Mio a mi alrededor y no sé que hacer, ni donde estoy.

El tiempo fluye en mis venas, las veo correr en mis brazos, por mis venas. Las sigo. Se pierden en mis manos. Mis ajadas manos. Mis ajadas manos que una vez tuvieron la suavidad de una caricia de un niño, sólo recordadas por un recuerdo difuso.

Ahora las veo. Mis manos. Las veo, y no las reconozco. Manos cansadas. Manos agobiadas de tantos problemas.

Las veo y me asombro que aún siguieran ahí, pegadas a mí. Después de tanto. Después de tan poco. O

Quizás un destino distinto les hubiera esperado, en brazos de otros.

El al alcohol vula a mi alrededor y suspiro. La barrera de la realidad se vuelve tan difusa como tantas otras veces. Tantas como malos recuerdos tengo, y, sin embargo, mi mano lleva el vaso cargado de licor una y otra vez a mi boca.

El sonido me abruma. Sonidos estridentes golpean mi cabeza y no me dejan poensar. Y allí donde debía disfrutar, sufrí.

Sufrí porque mi soledad me abruma, mi futuro me abruma, mi comañía me abruma. Y llegara el día donde no tenga que soportarlo más. De una u otra forma. Ya sea que me levante contra mí en contra de mi voluntad, ya sea que desee olvidarlo por elementos externos.

Pero mientras tanto, ellas me odian. Me maltratan y me cuidan. Y ya no sé que creer. Me incitan a pelear, me incitan a hacer la paz. Pero no se ponen de acuerdo y me pierdo... me pierdo en el medio de un frenesí de voluntades, donde la mía no juega, no pesa, sólo se deja llevar por la brisa del viento del destino.

Y mis manos... mis manos... son las que toman las decisiones o son llevadas por la voluntad del alma, que sin penas ni glorias trata de llevarme adelante tras mis profundos y largos retrocesos.

Y allí las veo: mis manos. Manos viejas. Manos viejas. Un espejo de mi alma que no me atrevo a mirar. Decisiones viejas, manos viejas, alma joven.

Mis manos...

Un espacio sin sol, un espacio sin sombras

Aquí estoy.
Parado.
Parado sobre una inmensa bola de sentimientos. Y la bola gira, y yo me quedo allí, estancado.
El suelo se acerca y me aplasta sólo para desaparecer y reaparecer nuevamente al poco tiempo.
Lucho desesperadamente pero el miedo no me permite moverme. Finalmente logro abrir los ojos y noto que mis pies están siendo tomados por miles de manos que me aferran a esa gigantesca mole de carne hirviente, esa gigantesca esfera de contradicciones.
Con mis manos trato de desatarme y por primera vez me arqueo. La espalda cruje a cada centímetro, a cada milímetro que desciendo, pero la desesperación puede más.
Libero un pie. Pero mi mano derecha queda atrapada. Apoyo el pie libre para hacer palanca y no sólo no lo logro, sino que tanto el pie liberado anteriormente como la mano atrapada quedan apresadas bastante firmemente.
Con mi mano libre golpeo una y otra vez de frustración hasta que finalmente una de esas terribles pinzas humanoides la atrapa.

Comienzo a hundirme. Trata de consumirme. Forcejeo, pero ya es tarde. Lo último que veo es el suelo que vuelve a pasar por encima de mí, sin encontrarme.

No todo está perdido. Al relajarme puedo librarme de una de las presas y en un acto de desesperación voy liberándome. Golpeo lo que puedo. Pateo lo que puedo. Muerdo lo que puedo.

La bola se hace más lenta y salgo finalmente a la superficie. Me escapo de mis sentimientos, pero pronto descubro que he traído algo conmigo.

Observo mis pies y, firmemente aferrado a ellos, se encuentra alguien exactamente igual a mi. Bueno, no exactamente. Su piel es roja y sus ojos despiden fuego.

Golpea con su mano izquierda mi pierna derecha y rápidamente con su mano derecha, mi pierna izquierda. Mis huesos expuestos me dicen que eso no es bueno. Trato de arrastrarme pero el dolor no me lo permite. Siento un inmenso dolor en mis piernas, están siendo mordidas.

Me da vuelta. Me levanta y veo como toda la habitación gira, o yo giro dentro de ella. Una pared se acerca. Dolor.

Me despierto con un gran dolor en mi brazo derecho. Extraño. Extraño porque no lo tengo. La furia, mi furia, lo está masticando. Noto como su piel va tomando un color más rosado.

Trato de levantarme. Dolor. Caigo. Me siento muy débil. No puedo luchar. La bola todavía gira por la habitación, ignorante de nuestra dura batalla.

Hay una puerta cerca de mí. Levanto el brazo izquierdo. No llego. Me estiro un poco. Una gran presión se produce en mi pecho y mi demonio ejerce aún más presión con su pie descalzo. Pero no me está mirando, me da la espalda. Levanta mi pie izquierdo y con un movimiento brusco, firme y fuerte desgarra la poca carne que unía mi pie con el resto de la pierna. Mucho dolor.

Estiro un poco más el brazo y alcanzo el picaporte. Fuera está el mundo real. No importa que tan malherido resulte, afuera tengo el control. Aquí dentro no. Aquí dentro, la bola tiene el control. La bola que es la cárcel de mis furias y mis demonios. La bola que me tiene atrapado por siempre y para siempre.

Me vuelvo a arrastrar. Él está ocupado con la pierna todavía. Mi mano está saliendo. Mi brazo está saliendo. Dolor. Mi otra pierna está siendo levantada en un ángulo que normalmente no podría ser. Me tira hacia atrás. La puerta se está cerrando nuevamente. Me da vuelta. La puerta está casi cerrada. Me mira a los ojos. El picaporte empieza a ceder y él pone el peso de mi propia mano para evitar que se cierre completamente la puerta. La abre. Me toma del borde de mi pantalón y con una fuerza sobrehumana me arroja al centro de la habitación. Saca su cabeza y huele. Su instinto dice que debe investigar. Cruza la puerta llevándose la llave, pero la deja completamente abierta. Debo alcanzarla antes que se cierre o no podré ya salir.

Desesperado me comienzo a arrastrar con mi brazo.

Avanzo unos metros y comienzo a retroceder. No lo comprendo y me doy la vuelta. La esfera me ha atrapado y ahora ni siquiera puedo luchar. Miro hacia la puerta. El demonio está allí. Se ve exactamente como yo, pero sus ojos... sus ojos todavía despiden ese fuego incandescente del infierno. Toma el picaporte de la puerta y la cierra lentamente mientras mis dedos son consumidos por la esfera para toda la eternidad.

Multiplicity

Tomo el gastado rifle.

Examino la mesa. Busco entre las cervezas y las botellas vacías, las municiones. Encuentro sólo una bala de alto calibre y un cargador a la mitad, con las puntas huecas, para mi querida pistola.

Coloco la pistola en la espalda y el frío contacto me estremece suavemente. Procedo a cubrirla con mi buzo y luego con la pesada campera de jean. Desarmo el rifle lentamente y lo guardo en el desgastado maletín cuidadosamente.

Camino despreocupadamente, o eso aparento, y me dirijo al blanco.

Ahí estoy. Parado en mitad de la vía pública. Deslumbrado por todo. Idiota. ¡Todavía cree en tantas cosas! El mundo es un mundo frío que te va royendo sin piedad, lenta y parsimoniosamente. Te carcome desde dentro. Te va pudriendo paso a paso, segundo a segundo, con cada respiración.

Mis otros yo me ignoran, pero son manejables. Paso por al lado, testeando el viento.

Me mira. Respondo la mirada con una dulce sonrisa. El idiota me responde agitándo la mano.

Estúpido! Paso a su lado, y freno la tentación de tomar el cuchillo y cortarle la garganta. No es algo agradable, pero ¡alguien debería hacerlo! Pero seré yo quien tome su lugar, y nadie más.

Sigue parado en la misma posición con esa sonrisa estúpida. El viento es propicio. Subo al departamento. Coloco el maletín sobre la mesa. De uno de los bolsiillos tomo los binoculares y me observo. Definitivamente es el indicado. Por su lado, mi yo temeroso trata de esconderse de mí mismo. Un mundo de yos. Otro que debería ser sacrificado.

Con las lentes más grandes hacia abajo, deposito los binoculares sobre la mesa. Abro el maletín, confiado que no cambiaré mi posición. Armo el rifle acariciándolo como a una vieja amante. Siento el olor a metal bañado cuidadosamente con una finísimma capa de aceite alemán para evitar la corrosión.

Tomo el proyectil y cargo el arma. Corro la ventana que da al balcón. Me recuesto sobre el suelo. Mido el aire nuevamente. Observo por la mira.

No me he movido.

Apunto cuidadosamente. Y ya sin miedo, presiono el gatillo. Pero por un instante, un breve momento, mi yo sacrificado se atravesó en el camino y sólo me volé mi pierna derecha.

Bajo rápidamente, sacando mi pistola de su escondite.

Corro.

Me paro al lado de mi yo sacrificado. El cráneo y los sesos están esparcidos por todo el pavimento y hasta, en algunos lados, el negativo de las salpicaduras dibujan a algunos de mis yo.

Mi inocencia se arrastra pero no huyendo, sino hacia mí.

Sin dudarlo, apunto a la cabeza. Ojo derecho, gatillo. Ojo izquierdo, gatillo. Pecho, vacío el resto del cargador. Ya no hay testigos en la calle, soy libre.

¡Soy libre!

¡Tengo el control!

Tengo el control...

Dentro de mí

Hay un niño recostado.
En una habitación gigante.
En una habitación cerrada.
Donde se escuchan sonidos.
Y el niño tiembla.
Los sonidos son voces.
Voces de la gente.
Y las voces se hacen agudas.
Y tratan de llegar al niño.
Y la habitación se hace pequeña.
Y sólo puedo abrazarme más fuerte las piernas.

Son voces acusantes.
Voces golpeadoras.
Un símbolo del pasado.
Un pasado humillante.
Y aquí estoy.
Y aquí estoy.
Esperando el golpe final.

Y el infierno juega conmigo.

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Hay un niño recostado abrazando sus piernas.
En una habitación gigante y redonda.
En una habitación cerrada y sin puerta.
Donde se escuchan grandes y atemorizantes sonidos.
Y el niño tiembla de miedo.
Los sonidos son voces que regañan.
Voces de la gente querida y de uno mismo.
Y las voces se hacen agudas como agujas.
Y tratan de llegar al niño para hacerle daño.
Y la habitación se hace pequeña, cuando se llena de temor.
Y sólo puedo abrazarme más fuerte las piernas y cerrar los ojos para no sentir el dolor.

Son voces acusantes que llegan al alma.
Voces golpeadoras que desgarran la piel.
Un símbolo del pasado que vuelve y no queda atrás.
Un pasado humillante que clama justicia, y sólo quiere sangre.
Y aquí estoy, desnudo.
Y aquí estoy, desahuciado.
Esperando el golpe final, que no ha de llegar.

Y el infierno juega conmigo, y tiene todas las cartas marcadas...

Oportunidad

(Se paró. Silenciosamente sacó el metal.)

Las fuerzas que oprimían su pecho eran enormes pero aun así optó por hacerlo. (Dio dos pasos)

El agua golpeaba fuerte el acantilado, deformando las rocas en un paso lento pero constante. Algunas aves residían allí, evidentemente pequeños peces gustaban de los escondrijos entre las grietas, o quizás del coral subyacente en las poco profundas aguas. (El aire era fuerte cuando recorría todo su cuerpo en la caída. Su mano se relajó lo suficiente para dejar de caer el objeto, pero sus reflejos no lo permitieron.)

Y él ahora, de repente parado allí, observó el océano. O mar. Esa cantidad inmensa de agua que se extendía desde muy por debajo de su cuerpo hasta donde alcanzaba su vista. (Subió su vista un momento, sólo para ver reflejado el sol en el agua. Luego miró su mano y vio su reflejo en pulido metal.)

Elevó al dios del destino una súplica que hizo llorar a mil deidades. (Debería haberse arrodillado. Aun así oró las mismas oraciones que hacía ya demasiado tiempo había dejado olvidadas en algún rincón de su mente.)

Y lo impensable, sucedió. (Trató de comprender y con su vista recorrió todo lo que podía ver, pero nada descubrió.)

Primero sonó un gran estallido. Luego la tierra misma dejó escapar un suspiro. El terreno se abrió a su lado y una gran mano apareció por allí. (Si hubiera podido, hubiera retrocedido.)

Una enorme espalda salía de lo que parecía una tumba olvidada. (Al terminar de caer, se golpeó la cabeza y se desvaneció.)

Al despertar, estaba junto a un fuego. Un fuego que él no había preparado. Un fuego que él no había encendido. (Acercó las manos al fuego.)

Estaba en un refugio. Una pared se erguía a su espalda y dos extraños pilares a sus costados, como dos gigantescas raíces hechos de roca sólida. Mas no podía quejarse. El viento fresco era ajeno a ese lugar y la vista a las estrellas era insuperable. (Se recostó dispuesto a dormir, sin embargo un extraño sentimiento no se lo permitía.)

Una mirada estaba clavada en él. Estaba seguro de ello. (Caminó alrededor de esa extraña estructura y descubrió que sin haberse apartado, de lo que él pensó iba a ser su última morada, las monolíticas piedras habían aparecido de la nada. Entonces recordó los temblores... y las gigantescas manos. Se desmayó al reconocer...)

- Pequeño hombre, - dijo una voz de todos lados y ninguno - he venido. Soy aquél que estuvo y está. Soy aquél a quien has pedido ayuda. (Algunas pequeñísimas piedras que golpeaban su rostro no le permitían comprender lo que estaba sucediendo.)

- Soy el que no puede ser evitado. Soy el principio y el fin de todo. Y he venido. He venido por tí. He venido porque tu dolor no me permite conciliar el sueño. He venido porque eres mi hijo. (Retrocedió aterrado. ¡El refugio estaba hablando!)

- No temas. - dijo el gigante mientras comenzó a pararse. - Soy tu amo, tu señor y tu padre. Soy el cordero y tu la oveja. Soy la voluntad y tu el resultado. Así, pues, reconoce a tu creador. Y en una maniobra fuerte, brusca y sin embargo gentil, extendió el brazo y la mano invitándolo a sentarse. (Aun temeroso, tomó asiento. Su voz estaba seca y sus ojos bien abiertos.)

Habiéndose sentado, el gigante se arrodilló ante él y extendió sus grandes brazos manteniéndolos bien abiertos durante un gran tiempo. La roca que se asemejaba a la cabeza, parecía esbozar una sonrisa. (Levantó su rostro y finalmente, dentro de esa mole gigantesca, encontró ojos con los cuales cruzar mirada. Mas un escalosfrío le recorrió la espalda al ver que el gigante realizaba una sonrisa aun más amplia y giraba la cabeza con el fin de hacerle observar los brazos de piedra.)

En los brazos de piedra se gestaban también figuras móviles que se agitaban violentas por momentos, muy apacibles por otros. En el brazo derecho se encontraba la serpiente. Símbolo de desgracia y sigilo; símbolo de paciencia y dolor. En el brazo izquierdo se formaba una rosa, la más hermosa que él había visto hasta ese entonces, que se alimentaba de un palpitante corazón. Este era el símbolo de la paz y del ímpetu; de la impaciencia y del amor. (Observaba todo con sumo detalle, preguntándose cuanto había bebido esa noche.)

- Estás perdido. Todos los están. Una nube de incertidumbres que cubre la visión a los pocos pasos. Eres más que eso pero no lo sabes. Estás ciego a tu propia existencia. Eres un fantasma que vaga libremente por el bosque de argamasa y adobe de la ciudad. Debes aprender. Porque una vez que hagas lo has venido a hacer, no habrá vuelta atrás. Y así, he de darte la primera elección: si temes que tu casa quede en cenizas, no le prendas fuego. (Perdido y pellizcándose, no prestó atención a esas confusas palabras.)

- Mis hijos desean lo que no pueden tener. Han nacido así para tener ambición y que tengan la fuerza para que su espíritu pueda crecer. Pero tu has perdido el camino. Ya no entiendes mis enseñanzas. ¿Acaso no te di el valor acercarte? Mas tú elegiste no golpear en su puerta. Tus dedos ni siquiera rozaron el llamador. Tus brazos ni siquiera tuvieron el valor de moverse. Sólo te quedaste allí. Y nuevamente te bendije. Querías encontrarla y la puse allí. En tu camino al darte la vuelta. Mirándote. Tus ojos hablaban sobre el fuego de tu corazón. Tus labios sobre el tibio calor de tu alma. Lo sé. Estaba allí. (Un sentimiento de pánico se apoderó de él.)

- Te enseñé el camino para encontrarla. La perdiste y nuevamente actué. ¿Es que no vas a darme el reconocimiento de mis intenciones? Te permití encontrar ese relicario que tanto aprecias, te permití conservar esas pequeñas fotos que tanto atesoras, ¿y me pagas sin prestarme atención? Sin embargo lo hecho, hecho está. No puedo cambiar el pasado por un resultado que no me ha gustado. El pastor no cambia el recorrido porque una oveja no le gusta el color de la hierba que pisa. (Ligeramente se ruborizó. Realmente era El. Finalmente, allí flotando, pudo encontrarlo.)

- Dime que hubieras elegido, ahora que puedes, ahora que ya es demasiado tarde, cual hubiese sido tu elección. Una vez más pongo frente a tí a tu amada. - Y con su aliento formó a una dulce, delgada y pequeña mujer. - Dime, ¿te arrepientes de tu decisión? (Agitó nerviosamente su cabeza, en un asentimiento muy particular.)

- Elige entonces ahora. Esta era tu vida. - De su mano derecha se observó una imagen: un hombrecillo, que era él, esquivando todo tipo de enfrentamientos, le hizo recordar lo cobarde que él fue. - Esta es la vida que te ofrecí. - de su mano izquierda surgió otra imagen: él junto a una mujer, su rostro estaba desdibujado, y varios niños corrían por una pequeña pero acogedora casa a las afueras de su poblado natal. (Trató de contener el llanto, mas una pequeña lágrima hizo caso omiso de su voluntad.)

- Haz elegido esto. - Ambas palmas chocaron deshaciendo la bella figura de la mujer y las frágiles volutas de humo de disiparon rápidamente. - Eres mi hijo. Y debo enseñarte el valor de la vida. Y debo enseñarte que cada tropiezo es un escalón hacia la sabiduría. Por eso te pregunto una vez más: ¿te arrepientes de tu decisión? (Con lentitud y mucho nerviosismo asintió. Deseaba que no fuera un sueño. Deseaba no haberse arrojado del acantilado.)

- Así sea, sin embargo recuerda que no debes dudar. Te he quitado ese derecho. Debes cambiar y aprender o aquello que te he dado volverá a mi. (Nuevamente asintió.)

La roca era dura y cortante. El frío del agua le había entumecido todos los huesos. Un fuego incandecente le quemaba la frente y se llevó la mano hacia allí sólo para descubrir un fuerte dolor. (Agradeció al Justo esa nueva oportunidad y comenzó a nadar hacia la orilla.)

Una pequeña playa se extendía desde la pared del acantilado hasta una vieja escalera labrada en la misma piedra. Descansó allí. Miró al cielo y se preguntó que le deparaba la voluntad de su señor. Una gigantesca ave lo miraba desde la punta de una roca sobresaliente por sobre su cabeza, varios metros por encima de él. (Se imaginaba una vida llena de incertidumbres; de éxitos y de fracasos; de alegrías y tristezas. Se preguntó si estaría a la altura. Y por un breve instante, pensó que no estaría a la altura. Después de todo, eligió suicidarse.)

El grito del ave al tomar vuelo lo distrajo de sus pensamientos. Revigorizado por el fresco aire de mar y deseoso de ver el vuelo del gigantesco pájaro, aspiró el fresco momento y levantó la mirada esperanzado. Pero su rostro se contrajo en una mueca cuando observó como el peñasco en la cual estaba apoyada el ave ya estaba a escasos centímetros de su frente.

Un muy viejo recuerdo.

Estoy navegando y mis dedos rozan la realidad. Veo, me veo, siendo el despiadado hombre que ahuyenta de sí mismo a los demás. Simplemente el miedo que se extiende desde mis pies, mis piernas... desde mi corazón mismo. Miedo a ser rechazado, otra vez, miedo a no ser aceptado, a perder mi humanidad misma. Y debo protegerme. Protegerme de todo para mantenerme intacto. Debo alejar a los demás.

El tiempo, en la vida real, avanza con pasos sinuosos pero firmes. Y dolido y acongojado, si valiese tal descripción, permito que dedos naveguen por la superficie, nuevamente, de este mar de ensoñaciones.

Húmedo y ágil, el más pequeño de mis dedos me trae una nueva visión. Un miedo inherente, anciano y poderoso vuelve a levantarse... Mas no debo ya temer, porque sabiéndome partícipe de ese conocimiento he decidido una vez levantarme para esta vez luchar.

El escenario cambia.

El enemigo es fuerte y la seca arena corta mis pies. Mis sandalias resbalan con la mezcla de sangre y sudor de esta dura batalla. El gigante eleva su poderoso brazo y descarga con fuerza en la amarilla superficie. Su objetivo no soy yo, como había anticipado erroneamente, sino desestabilizarme ya que el suelo comienza a temblar. Debo encontrar fuerza en algún lado. Miro mis manos, vacías. Mi torso desnuedo y el pánico que yace en mis pies como grilletes no me permite moverme.

Y finalmente comprendo.

Siento una fuerza poderosa llenandome. Como un haz de luz proveniente de algún lugar místico. Se que es la decisión incorrecta, pero estoy convencido que es una solución temporal.

Me armo mentalmente con una armadura de seguridad. Una armadura impenetrable. Una armadura hecha de inseguridades y de sentimientos en bruto. Una armadura que me deja adentro, y a los demás, afuera.

Y el gigante ya no importa. Su brazo imponente ya no importa. Porque yo estoy dentro y el afuera.

Pero la cosa más sorprendente sucede. Encuentro la solución a la humanidad, la respuesta a todas las plegarias.el sentido de la vida misma que camina libremente en este coliseo mental proveniente de lo más profundo de mi ser.

Y descubro que la armadura pesa más ahora. Y descubro que sus piezas están ahora fundidas en mi piel. Y aún así, arranco algunas piezas. Con mucho dolor, la piel se desgarra y se que es necesario.

Y ella lo sabe y se hunde más en mí. Penetra profundo y llega a mi corazón.

Y le enseña a ser despiadado.

Y veo el sueño que tiempo atrás tuve.

Temo y tiemblo. Mis fuerzas flaquean. Me ha ganado. Una pequeña parte de mis temores me ha vencido. Y no debo permitir que la gente salga lastimada, así que la ahuyento. Pero no deseo estar más solo tampoco.

Un dilema interesante, sino fuera que lo hubiera estado viviendo.

Trazo un límite, un círculo a mi alrededor. Hasta allí llegaran los invitados a mi alma. Cruzado ese punto, serán ahuyentados. Demasiado problemático sería que sus ojos curiosos abriesen la puerta de mi verdadero ser.

El corazón de un cobarde.

El corazón de un cobarde.


Así soy: el corazón de un cobarde.

Introspección

Perdido.
Estoy perdido.
Me pierdo en mis pensamientos.
Pensamientos dispersos, aparentemente inconexos.
Aparentemente, porque existe una relación.

Una relación inexistente porque no deseo ver.


Navego entre mis pensamientos, en un bote que hace agua. Trato de achicar para mantenerme a flote, pero sólo tengo mis dos desnudas manos y nada más.

En esos momentos, despierto.

Despierto por el vuelo de algún insecto, de la bocina de algún vehículo, del deseo de no poder llegar a destino...

Navego por mis recuerdos, mis esperanzas, mis añoranzas.

Navego por navegar, por recorrer caminos perdidos, por entender el camino que se extiende a mis pies, en la vida real.

La vida real. Real lo es por mi percepción del mundo. ¿Pero acaso mis recuerdos no son reales también? Revivo a cada instante mis pesadillas, sonrío con mis antiguas alegrías, disfruto de los antiguos tesoros que aguardan escondidos a ser nuevamente desenpolvados y revividos.

Veo atrás y camino por la vida. Pero corro riesgo de tropezarme con las dudas del presente. Minúsculos obstáculos que uno debe sortear día a día.

15 minutos tarde.

15 minutos tarde para aspirar el suspiro del corazón.
15 minutos tarde para mimarte en el momento justo.
15 minutos tarde para añorar el pasado.
15 minutos tarde para robarte tu sonrisa una vez más.
15 minutos tarde para tener tu mano en la mía.
15 minutos tarde para elaborar una cena romántica.
15 minutos tarde para esconderme de mis temores.
15 minutos tarde para salir contigo.
15 minutos tarde para cazar ilusiones.
15 minutos tarde para ocultar mis sentimientos.
15 minutos tarde para no ser alguien más en tu vida.
15 minutos tarde para otra oportunidad.
15 minutos tarde para cargar en la conciencia la culpa de cansarte.
15 minutos tarde para encontrar la excusa perfecta.
15 minutos tarde para robar para regalarte un amanecer.
15 minutos tarde para tratar tomar con las manos tu sombra.
15 minutos tarde para un verdadero amor.
15 minutos tarde para alcanzar el cielo de tu mano.
15 minutos tarde para mirar otra vez a tus inmensos profundos dos.
15 minutos tarde para amarte.

Frases

Es desabrida la victoria de quien no ha arriesgado nada por obtenerla.

Amargo también es perder algo por lo que has luchado mucho.

El ser humano necesita sentir. Sentir que ha dado algo por la victoria. El no dar nada, nos da inseguridad.

Es sentir en parte esa especie de balanza kármika que rige el universo.

Realidad

La brisa me envolvió, elevó mis cabellos en un remolino.

La inspiración me insinuaba cada a paso y pronto me encontré a tu puerta. Posé mis dedos sobre ella, recorrí cada marca, cada lugar donde se habían posado los tuyos.

Muy poco faltó para llamarte, para oir tu voz.

En mi mente, temeroso, me alejé. Invocar los demonios del pasado no es sabia decisión. Pero ellos, sintiéndose llamados por mi dolor, me persiguieron calle abajo. Los traté de perder: huí por los callejones de los problemas mundanos, me escondí en los problemas familiares, trepé montañas de asuntos pendientes... fue en vano.

Mi corazón se hizo un nudo. Recordé tu sonrisa. Ese fue el primer golpe. Demonios si los hay, ese es bastante duro de roer. Y sabe golpear muy bajo.

Así q aparte la mano izquierda de la puerta y la mano derecha del timbre.

Doy un paso atrás, y huyo acobardado.

Vacío

Estoy vacío.

No hay nada aquí. No hay nadie aquí en la nada. Sólo yo.

Un blanco puro. Una luz apagada. Un destello de algo, sin nada. Y en el medio yo.

Parado o sentado, porque no estoy aquí. Con los ojos abiertos o cerrados, porque no estoy aquí. Ni en ningún lado.

Estoy en el vacío, y lo lleno. Pero sigue vacío. Sigo vacío.

Trato de llenarlo con recuerdos, imágenes, sonidos. Pero con cada recuerdo, con cada imagen, con cada sonido, todo se desvanece y no los vuelvo a ver nunca jamás.

Y me guardo los mejores recuerdos, que en el vacío los voy olvidando.
Y me guardo las mejoras imágenes, que en el vacío las voy perdiendo.
Y me guardo los mejores sonidos, que en el vacío se van callando.

Y me miro, pero no me miro. Y me veo pero no me veo vacío.

Estoy lleno de nada.

Dentro de mí ya no hay nada.

Lo que tuve lo perdí.
Lo que atesoré lo regalé.
A esa nada intempestuosa que me arrolló esa noche.

Se vació mi alma.
Se quedó una cáscara.

Vuelo y vuelo. Sin moverme. Buscando lo que me falta. Pero no sé que me falta. Lo que me falta es algo que supe una vez y ya me lo olvidé. Y ando vacío.

Ando vacío.

El aire que no es aire flota a mi alrededor o dentro mío. No sé si es mi alma, un dolor o un escalosfrío. Pero no puedo preguntar.

No puedo preguntar.

Y me doy cuenta que no es vacío el vacío. El vacío está lleno y no vacío. Es dolor.

Es dolor del alma perdida.
Es dolor del alma mía.
Es dolor del corazón partido.
Es dolor del corazón que ya se ha ido.
Y que nos ha dejado atrás.

Es dolor.
Es dolor de haberte tenido.
Es amor no retenido.
Es dolor de estar vacío.

Es dolor.
El vacío es dolor.

Y veo mis manos. Ahora tengo manos.
Y veo mi sangre. Ahora tengo sangre.
Veo mis piernas, mis pies.
Pero no veo mi corazón.

Y mis recuerdos no vuelven. Los busco y no los encuentro.
Y mis imágenes no vuelven. Las busco y no las encuentro.
Y mis sonidos no vuelven. Los busco y no los encuentro.

Y el vacío me abriga.
Y el vacío me protege.

Y el vacío no me deja recordar, para no sufrir.
Y el vacío no me deja ver, para no sufrir.
Y el vacío no me deja escuchar, para no sufrir.

Porque en los recuerdos estabas tú, en las imágenes estabas tú, en los sonidos estabas tú.

Y me pregunto si es vacío el vacío? Soy yo vacío?

O lo vacié yo?

Al filo de la navaja de la realidad

me paro en el balcón. mis pies descalzos sobre la baranda de metal blanco. por un instante tengo un atisbo de razón y observo la cercanía de la seguridad (una lengua de raciocinio q repta en mi ayuda).

el viento me abraza, me hace vivir, así q cierro los ojos y me dejo llevar por mi mente. un pequeño paseo a la paz. un pequeño paseo de virtual libertad.

allá lejos, un auto suena. allá lejos, la gente pelea, se empuja. allá lejos las personas combaten por vivir.

aquí el viento vive y deja vivir. me susurra al oído. aquí el sol me acaricia en la mañana. aquí los problemas no han subido conmigo, tienen miedo.

abro los ojos, un gorrión me mira. me mira fijo. espectador de lo fantástico o de lo idiota.

una ráfaga de viento me abraza y me quiere llevar. no se lo permito. no estoy listo. la libertad extrema es para gente extrema y yo solo quiero saborear, no empalagarme.

la baranda se ofende. comienza a angostarse. quiero bajar, pero ella no me deja. se vuelve cortante y mis pies sangran. le pido ayuda al viento pero al bajar él, creo para ayudarme, me desestabiliza.

respiro profundo.

soporto el dolor.

decido bajar al mundo.

el borde es ancho otra vez. el viento no es más que una brisa.

poso mis pies sobre el balcón y entro a la habitación.

Ghost

Tengo frío. Y las frazadas no me abrigan, el fuego no para mi temblor. Es el frío del alma. Es el frío ártico que se apodera de mí.

*Caminé por el trayecto sin fin, dudando a cada paso. Las nieves se amontonaban a mi alrededor y el viento azotaba sin piedad.*

Te veo. Un farol en la inconmensurable espesura de la noche. Me acerco pero no me acerco. Siempre distante, siempre adelante.

*Junté mis manos y apreté contra mí mi abrigo. Traté de abrir los ojos pero no pude; el sol me los lastimaba sin piedad. Así q anduve a tientas tratando de encontrar mi camino.*

Mis pies se cansan al avanzar. Si es que estoy avanzando. Te llamo por tu nombre que no es tu nombre.

*Sin agua y sin comida te busqué. La vela de la vida se extinguía. El viento cortaba mi piel; la nieve, mi carne; el frío, mis huesos.*

No tienes nombre. No te conozco. No sé quién eres. Levanto mi mano, quiero tocarte.

*Perdido. Estuve perdido. Vagué por incontables noches, sólo alimentándome de tu recuerdo.*

Eres real. Dios! eres real! Tu calor me envuelve y mis lágrimas me lastiman los ojos al salir.

*Supe que no estaba solo. La tierra de soledad está plagada de inviduos ciegos.*

Me dices que no eres quien eres. No sabes quien eres, pero yo lo sé. Sólo crees saber quien eres.

*Traté de orientarme. Traté de encontrar la salida. Olí tu perfume y comencé a caminar.*

Veo que estás ciega, también vagando, como yo, por este desierto de nieve.

*Iba a encontrarte, pues eres mi vida. Iba a encontrarte, para poder vivir.*

Pongo mi mano sobre tu corazón, lo siento latir. Tú no te das cuenta. Empieza a nevar.

*Mis esperanzas estaban contigo, y te fuiste. Sólo te fuiste. Ni siquiera recordaste mi nombre.*

El desierto te cambió. No eres más quien yo creí. Pero eres tú. Todavía ahora siento tu ghost.

*Por un momento creí que me reconocerías. Que correrías a mis brazos. No fué así.*

Ahora te veo en la distancia, apartándote de todos, alejándote de mí, hundiéndote en la árida planicie.

*Susurré tu nombre para hacerte volver. "Aunque fuese por un instante", pensé.*

Tu imagen se va disipando. El viento vuelve a soplar. El frío comienza a cortar. Otra vez.

*Me quedé allí. Te esperé en los seis meses de luz. Te esperé en los seis meses de sombras.*

Miro mis pies. Miro mis manos. Un nuevo rumbo he de seguir. Tomo coraje. Respiro hondo. Comienzo a caminar pero algo me detiene. Una deuda, quizás con mi conciencia, que he de saldar: te devuelvo tu nombre, pues ya no me pertenece.

Finalmente, parto. Un nuevo amanecer se alza sobre mi nuevo camino. Pero entre mis suspiros y mis lágrimas logro despedirme por última vez.

*Adiós, Tomoko.*

En el desierto del olvido.

Las paredes del destino se cierran. Me encierran.

Espejos sin imagen que no dan espacio, no dan respiro.

Una brisa que no da aire. Un sol que no brilla.

Y yo dentro, desespero.

Espero una razón, un ligero entendimiento para estar aquí. Porque no hay salidas, y no hay entradas. Sólo el cielo me da esperanzas. Un cielo que no cambia. Imágenes estáticas de un tiempo pasado. Papel tapiz de esperanza.

Así que, resignado, me recuesto en el cemento frío y observo las nubes quietas. Sueño con formas. Sueño con el aire. Sueño con el césped. El río. Las estrellas.

Creí que estaba vivo, y lo estuve. Caminé por el valle de las sombras y me perdí buscando tu luz. Y la fe no sirvió de nada porque estaba todo el tiempo dando vueltas y vueltas a tu recuerdo.

Vagué por años y en el oasis de la esperanza y me encontré mirándome, famélico. Cansado. Tan cansado de buscarte y no encontrarte.

Famélico me recosté. Famélico me dormí. Famélico fallecí.

Famélico por tu amor.

Escalera

Caminé por el trayecto de la vida. Encontré una escalera que subía y subí. Temeroso, toque con una mano. Era el paraíso. Toqué con ambas y seguro de trepar, Dios me pateó la escalera.

Ahora caigo, se me hace eterno. Sólo silencio hay derredor. De vez en cuando veo subir a un espíritu feliz, que ha sido agraciado por la voluntad divina. Incluso veo demonios subir por una luz celestial. ¿cual es mi lugar entonces? ¿No merezco yo conocer la felicidad eterna? ¿Seré el condenado hasta el fin de los tiempos, aquél que pide monedas y pispea por las rejas de la puerta en la entrada al cielo?

El piso se acerca, muy rápido. Me abro de brazos con la leve esperanza de poder llegar al edén por los conductos normales. Pero nuestro señor es sabio, y sólo me quebré todos los huesos. Estoy inválido...

El único estímulo que recibo ahora, es el recuerdo. En un instante recuerdo la sonrisa angelical, en este mundo de sombras.

La oscuridad me ha vuelto a susurrar al oído, se burla de mí. Ya no tengo fuerzas para pelear ni para dejarme seducir. Ella lo sabe. Toma mis manos y me hace escribir esto. Me conoce demasiado bien y aprovecha para tentarme.

Me susurra una y otra vez la misma idea en mi cabeza: ¿por qué yo?

La oscuridad me envuelve y convierte al mundo en tinieblas. Nada más para ver. Me ciego. Por cada sonrisa que me entregó, he perdido una pequeña parte de mi alma. Ahora estoy vacío. Una cáscara hueca. Un envoltorio de piel que se mueve.

Tiempo, se llenará con tiempo. Cuando cada una de esas sonrisas de desvanezca de mis recuerdos. Cuando cada lágrima caída regrese a su ojo padre. Cuando pueda perdonarme. Cuando sepa que seré feliz otra vez.

Las ventanas están abiertas. Un dejo de alegría se aleja con el último recuerdo y la brisa.

En los pliegues de las sombras me visto y cubro.

Es una tarde soleada, o un anochecer oscuro. Mi cuerpo tiembla y avanzo hacia lo desconocido.

Varias sonrisas se acercan a mí; cubro mi rostro. Enzarzado en alguna pelea interna les dejo ir, puesto que la validez de mi ignorancia en sus anécdotas me dejan perplejo.

Las sombras me van ganando, no puedo partir. No me dejan partir. Me acarician y me susurran deseos oscuros llenos de soledad y odio.

Un instante, y me toman de la mano. Comienzan a guiar mis manos y mis pies. El ruido ensordecedor me despierta y esquivo la masa de combustión que se dirige a mí. Cerca, estuvo cerca.

Extrañando el dulce paso de tu voz por mis oídos vuelvo a soñar. Las sombras se deleitan y se alimentan de la melancolía en bruto que les suministro. Van tomando forma, casi está completa la invocación.

Una mano que no es la mía pero es la mía toma decisiva una decisión. Observo temeroso y la delgada capa de metal se desplaza suavemente por la cárcel dérmica.

No hay dolor. No hay dolor. El dolor se esfuma junto con la sangre derramada.

Las sombras sueltan mi mano: le han enseñado ceder. Pronto, mi alma quiere evadir la cárcel carnal, la prisión de huesos y piel, pero las aberturas son pequeñas y no puede escapar... Trata de abrirse paso nuevamente...

No hay dolor.

Limpio las heridas con mi propia vestimenta. Cubro lo mejor que puedo el odio a mi mismo (por haberte perdido sin perderte) y subo nuevamente al infierno de mi soledad.

Un día más. Pronto mi alma volará libre o caerá a las fauces del eterno fuego. Pero será lo mismo: allí tampoco podré volver a encontrarte jamás...

Suspiro de ángel

Esencia de mis sueños y mis pesadillas.
Eso eres.
Pensé que te tenía, y por un breve momento
conocí la pura felicidad.
Pronto demostraste ser esquiva y
a tu imagen me aferré,
pero sólo pude retener un suspiro de angel
(que era el mío).
Te busqué, pero como nunca estuviste,
no te encontré.
Te recordé, pero como en realidad no existías
sólo te pude volver a soñar...

Globo

Ayer era un globo (o un hombre)...
Un globo que volaba libre (o un hombre confundido)...
Pero hoy te vi (o encontré un cielo para volar)...
Y volaba a tu alrededor (o estaba cerca tuyo)...
Y la brisa me hacía girar de felicidad (o me mirabas)...
Y tu brisa me hacía jugar (o el cielo me cuidaba)...
Y de repente flotaba, jugueteaba con los rayos del sol (o tu sonrisa)...
Me metía dentro de tus cabellos (o esquivaba las nubes)...
Y nadaba entre las estrellas bajo tu luz... (o simplemente, era un globo)...

Dualidad

Me enamoré.
Te odié (porque creo q te amo).
Perdidamente.
Profundamente.
Me hundí en tus ojos magnéticos y no pude escapar.
Me clavaste un puñal con tu mirada para que no pueda huir
(Tampoco quería)
(Tampoco quería)
Y te ví. Sí, te vi! Me mirabas.
Y al mirarme te odié nuevamente (por no dejar dudas de mi amor por ti)
Y tus ojos me quemaron el alma marcando tu paso por mi vida.
Y tus ojos me quemaron el alma (encendiste la pasión en mi)
Soñé contigo, y tú en mi vida
Tuve pesadillas (mi mente decía que no podía ser verdad), y allí
eras la lluvia de mis sequías
inundabas todo cuanto yo veía (con mis lágrimas de felicidad)
eras el Sol de las semillas de mis sueños
aniquilaste mis sueños, quemándolos (sólo queda pensar en tí)
eras el corazón de mi alma
me manejas como quieres
y el alma de mi alegría.
y no puedo oponer resistencia
Te miré otra vez.
Te miré otra vez.
Te llevé a la pradera de mi infancia.
Quise sentirme seguro.
Te mostré los campos y mi trigal.
Quise escapar...
Y sin decir palabra te acomodaste allí, libre de toda culpa, libre de todo pensamiento.
Te situé donde podía manejarte.
Pero tuve que partir, y al partir no pude dejar de mirar el horizonte, adivinando donde estabas.
Pero te adueñaste de todo con un sólo parpadeo.
El sol se negó a salir.
Pero no veía el camino.
La luna se escondía tímida.
Sólo la oscuridad de compañía
Y en mis tinieblas, tomaste mi mano.
Me capturaste
Mi alegría me hizo ciego...
Ahora sólo puedo verte a tí...
Y aún así, me dejé llevar...
Y aún así, me dejé llevar...

Diciembre 2006 - Extractos

En la mar...
Estoy en un bote
Estoy en tu mar.
Estás en mis ojos
Estás en la mar.

La mar de amores
La mar de mi cantar.
Un Cantar del alma
Dulce y fiel alma
Mi secreta alma
Que te doy sin dudar.

El Sol golpea ya
Y no deja morir.
Pero son tus ojos
Los que vienen a mí
Tiernos y amorosos
Y me hacen vivir.

Celoso el cielo
Al ver tu sonrisa
Llamó al infierno
que liberó furia
en el mar eterno
Sobre mi barquilla

Perdí todo rastro
En la profundidad.
Caí en exceso
Sobreviví al mal.
Perdí todo peso
del alma inmortal.

Por eso ahora
Sueño con la mar.
Estás en mis ojos
Estoy en tu mar.
2005-10-05

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She must start living her dream and I must finish dreaming mine...

Delirios

El maldito, frío vacío se come mis entrañas en un intento de avanzar sobre mi alma. Dulce y pacífica me muestra una muesca de dolor; lo abrazo, no lo puedo dejar ir... Adónde quedo yo? Atrapado en las redes de la cordura, mi mente se alza y grita. Ya no puedo seguir así. Y sin embargo, sigo. Inentendible agilidez para el dolor, se retuerce, gira y se contrae. Se expande y abarca todo lo que puede sólo para dispersarse en la inmensidad del vacío que lo contiene y desaparecer en la continuidad espacio-tiempo... Y finalmente me deja aún más solo, sin ningún sentimiento, sin ningún dolor... Solo, sin cuerpo, sin materia, sin alma.

Diciembre 2006 - Extracto

Freno la lanza con el alma, y ésta se hunde irremediablemente, condenándome a la agonía inevitable de mis últimos días...

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A desert of roses I offered you in silence
And I forgot you were blind
A choir of angels I raped from Heaven
And I forgot you were deaf
I took my heart and put it in your hands
And when it reached the floor I remembered:
I forgot you didn’t love me

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One way ticket.

I should not be inloved.
I should not be inloved, but I do.
I should not be inloved with you, but I do.
I should not be madly inloved with you, but I do.

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La presa

la presa no es presa
es un suspiro
un viento helado
el sol brillante en primavera
el olor fresco al campo despues de una tormenta
el huracán que no tiene piedad
el cordero perdido en la montaña
el terremoto de mis sueños
la lágrima de mi alma
la sonrisa eterna de un niño
...
no hay presa porque no hay caza

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Guillotine - un pasado no tan pasado

Tu alma brotaba

de tus dulces ojos

y sin poder salir

miré mis atadas

manos, doloridas.

Recordé el llanto,

el hurto nocturno.

Sonreí y lloré,

te vi acercarte

queriendo tocarme.

Tu mano temblaba

y antes de poder

rozarte siquiera

la balanza tembló,

la cuchilla cayó,

y por última vez,

yo suspiré por ti.

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May the gods have mercy of my soul... and kill me now.

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Ahora Yo - Rachel

El siguiente es un obsequio que me hicieron. Muy personal por cierto. Espero que puedan apreciarlo como yo lo hice. Un cristal de azul muy profundo.

Ahora Yo - por Rachel


Es mi culpa. Por más que le de vueltas al asunto sé que es mi culpa.

Una y otra vez tus palabras golpean mi cabeza. Una y otra vez. No tengo ganas de pensar. No tengo ganas de dormir, de comer o de llorar. Ni siquiera de sentir.

¿Qué soy? ¿Qué soy? Me gritaste tantas cosas que seguramente soy una de esas. Y sí, vos sos una persona adulta, debés tener mucha idea acerca de la madurez de la gente. Todavía resuena tu voz en mis oídos. ¡Basta! Me los cubro con las manos y aún así te sigo escuchando. ¡Basta! Cómo podés ser tan cruel, enojarte tanto, si sabés que yo te quiero…

El café está frío. Qué raro…siempre me sale bien el café.

Por la ventana veo que en el edificio de enfrente una pareja que mira televisión en la cama. ¿Serán felices? ¿Se gritarán alguna de las cosas que me gritaste hoy? Eso me recuerda al tema que discutimos en el grupo el lunes. ¿Existe la felicidad? Tema difícil dijo el coordinador, mientras se acomodaba los tres pelos que le quedan en la cabeza. Todos opinamos cada cosa…hasta la flaca Lily habló. Y eso es mucho decir.

¡Ahora se abrazan! Y cómo se besan… capaz que sí, que son felices. Me parece que a él es al que vi el otro día en el súper charlando con la morocha del 6…muy amigablemente por cierto.

¡Otra vez el teléfono! ¿A esta hora? ¿Serás vos? Yo no atiendo. A ver si se te ocurre disculparte por todo lo que me gritaste y tenés ganas de que volvamos a estar juntos…

Para qué. No señor. No atiendo. Ahora me ofendí yo.


miércoles, 18 de julio de 2007

Respirando tu respirar


Soñando sobre tí
mis penas se alejan.

Soñando sobre tí
una nube queda tan pequeña
que una de mis lágrimas la desborda.

Soñando sobre tí aprendi
que una caricia lo puede todo
y no se apaga con nada
el fuego que despierta.

Soñando sobre tí descubrí
que no hay mejor almohada
que tus besos dormidos;
descubrí que no hay mejor cobertor
que nuestros sueños entretejidos.

Esa noche descubrí
que la palabra amor
se escapaba suavemente
con cada uno de nuestros suspiros...

Los Siete Sellos - Capítulo 8

Capítulo 8

Corazón-De-Piedra sacó ambas pistolas y fue avanzando, apuntando a todo lo que se movía. Piedad avanzó con poco cuidado, esquivando los manotazos; en tanto que Ojo-De-Moneda observando a los cambiantes, descubrió a uno de ellos que lo miraba fijamente.

Piedad llegó hasta donde Pequeña-Cachorra y Sarna-Antigua.

La violencia ya involucraba a cuatro de los reos y cuando el frío Corazón-De-Piedra observó a Ojo-De-Moneda, descubrió que un hombre rata y otro con forma humanoide estaban tratando de activar el ascensor, sin resultados. El humanoide poseía una piel verde, casi con escamas y miraba fijamente a Ojo-De-Moneda.
El zombie con las dos pistolas apuntó cuidadosamente y dejó ciego al hombre serpiente. Y mientras Ojo-De-Moneda despertaba de su hipnosis, el hombre rata seguía intentando activar el ascensor.

Si bien era notoria la falta de carnes en todos los reos, más notoria era la fuerza que aun mostraban. La fuerza, la rapidez y tenacidad en destruir a sus compañeros hicieron mucho más difícil el recorrido para Piedad y Corazón-De-Piedra. La niña estaba profundamente dormida, tan profundamente, que ni siquiera oyó la gran batalla en la que estaban inmersos casi todos los reos. Pero uno de ellos los observaba fijamente. Casi con curiosidad. Un gigantesco tigre los miraba.

Un tanto nerviosos, ya sea por la pelea que amenazaba con arrastrarlos hasta el medio de ella, ya sea por la cruda pelea de la serpiente gigantesca que amenazaba con engullir por completo a Ojo-De-Moneda, ya sea porque tuvieran que pasar por al lado del gigantesco gato, tanto Piedad como Corazón-De-Piedra cuidaron fervientemente del estado del lobo y de la niña. El lobo estaba delicado, estaba bastante mal herido y tenía una fractura expuesta en pata posterior izquierda.

Finalmente una luz se hizo. Era el gigantesco tigre, que una vez alejada la turbe iracunda, les abrió camino saltando sobre la serpiente. El grito de desesperación de la serpiente, ciega y siendo masticada por el gigantesco felino, despertó a la niña, que sin entender demasiado, comenzó a brillar. Arcos eléctricos se desprendieron de su cuerpo y tal fue la magnitud de éstos, que habiendo estado Piedad viva, hubiera muerto tres veces.

Pero Pequeña-Cachorra había visto lo que ninguno de los demás había percibido, y había reaccionado instintivamente. Más tarde no recordaría nada: éste sería su primer cambio. Lo que ella había visto y lo que la Rabia le había llevado a hacer, era que la gigantesca rata había ya encontrado la llave del guardia y habiéndola metido en la ranura del ascensor, todavía faltaba que las puertas se cerrasen.

Veloz como el viento, la pequeña loba llegó hasta el ascensor y las puertas se cerraron. Gritos desgarradores fueron escuchados. Hasta la gran pelea se detuvo. Un gran silencio se produjo.

Una gran cantidad de sangre salió por la parte inferior de las puertas. El hombre tigre presionó el botón de llamado del ascensor y las puertas se abrieron. Del hombre rata sólo quedaba una mano y una pierna. En el fondo, la pequeña loba en forma guerrera, dormía con la boca y garras ensangrentadas.

Todos concordaron que en agradecimiento por la liberación, saldrían primero aquellos extraños, aberraciones de Gaia. El desconcierto que estas criaturas, ajenas al ciclo de la vida, generaron en los prisioneros al liberarlos es algo que pasarán décadas en olvidarse. Se convertirán en mitos, pero se perderán con el tiempo... cuando ya no haya voces que decidan contarlas ni mentes que puedan recordarlas.

A pesar de la aberración misma de su existencia, los cambiantes aceptaron el regalo ofrecido. A veces, cuando la limosna es grande hasta el santo desconfía. Es cierto. Pero a caballo regalado, no se le miran los dientes.

Al llegar a la tribu, todos los recibieron con gritos de júbilo. Fueron recibidos con honores y ceremonias. Pero a pesar de lo maltrechos que estaban, del cansancio de sus almas, se sentían completos, aun Ojo-De-Moneda, al haber quitado de las manos de la corrupción a una criatura tan inocente.

Explicaron que no todos habían decidido partir que todavía había gente dentro. Incluso se ofrecieron para volver, pero no les fue concedido. Sarna-Antigua, una vez recuperado y con forma humana, les instruyó para que traspasaran su conocimiento a la manada de cachorros que se adentrarían nuevamente en el laboratorio del horror.

Finalmente recibieron de buena gana el rito del descanso eterno. Y sus nombres fueron grabados en la madera del milenario tótem, como fieles guías y protectores.

De todos los cambiantes lobo, sólo uno faltaba. Aquel cuya misión aun no había terminado.

Los Siete Sellos - Capítulo 7

Capítulo 7

Las puertas del ascensor se abrieron. Sin posibilidad de avanzar más, descubrieron pronto una sala de seguridad. Tanto las puertas de la sala como los distintos accesos del pasillo estaban fuertemente asegurados y, sin embargo, no había movimiento.

Volvieron al ascensor. Comenzaron a presionar botones al azar, pero nada sucedió. Hasta que de repente, el ascensor fue llamado.

Las puertas del ascensor se abrieron. Frente a ellos un hombre vestido de guardia pero con una cara completamente deforme estaba parado. Se subió al ascensor y en el momento de presionar el piso, un ojo salió de su nuca para observarlos.

Las balas atravesaron el cráneo del fomori rebotando en una pared plástica y transparente para luego alojarse en la cavidad toráxica de Piedad. El cuerpo cayó, impidiendo al ascensor cerrar sus puertas. Tomaron las armas del guardia, y encontraron también una llave extraña.

Avanzaron hasta la sala. Esta estaba separada por el mismo tipo de plástico transparente formando diferentes y pequeñas celdas transparentes. Sólo uno o dos prisioneros durmiendo que no se inmutaron.

Con la llave, pudieron abrir el panel de acceso del ascensor. Observaron en que piso estaban y empezaron a recorrer, con mucho cuidado, los distintos pisos - celda. Finalmente, luego de haber revisado ocho pisos, encontraron a una niña con un viejo lobo en su regazo.

Delante de ellos, todas las habitaciones contenían a otros refugiados.

Delante de la puerta principal, una abertura para la llave y dos botones. Colocaron la llave y presionaron un botón. Todas las puertas excepto la principal se abrieron. Los prisioneros salieron al área común y pronto se formó una pelea. Presionaron el otro botón y se abrió la externa.

Pronto se dieron cuenta que todos los prisioneros eran cambiantes. La locura y el encierro los había vuelto bastante intolerantes. El hombre puma y un hombre lobo comenzaron a combatir en sus formas guerreras. Y entre medio de todo eso, la niña y el viejo lobo, durmiendo.


Hay un dicho que dice: el camino al infierno está plagado de buenas intenciones.

Los Siete Sellos - Capítulo 6

Capítulo 6

Regresaron a las oficinas. No encontraron nada, todo estaba en orden. Recordaron el ascensor cuando éste volvió a hacer sonar su pequeña musiquilla.

Se escondieron rápido y mantuvieron el silencio. Nuevamente, otra criatura apareció. Era la misma que la anterior. Pero sus movimientos eran más cuidados, estaba más alerta. Y mientras ésta revisaba una de las oficinas, los muertos vivientes avanzaron hasta el ascensor. No había espacio suficiente para los tres y la criatura, pero como ella era baja, hicieron presión abriéndose de piernas para no tocarla.

La criatura volvió al rato. Las puertas se cerraron y la bestia presionó una pequeña palanca disimulada en la pared. El ascensor comenzó a moverse, y a todos les costó mantenerse en esa, bastante ridícula, posición.

Al bajar al primer subsuelo, la criatura salió y apresuró su paso. Dobló en el primer pasillo y desapareció. Es decir, se movió rápidamente ignorando a sus perseguidores, cuya velocidad máxima a fuerza de concentrarse para hacer reaccionar los músculos de sus piernas no llegaría nunca a tomar una buena velocidad.

Sobre sus cabezas, en el pasillo, un gran caño se extendía. Siguiéndolo, entraron a una pequeña fábrica de alimento para mascotas. No encontraron nada allí, así que lo siguieron hasta tres divisiones que cada una se dirigía a distintas habitaciones. En la primera, el gigantesco caño caía a una máquina que embolsaba alimento para perros. En la segunda, caía a una máquina, pero en vez de alimento para perros, ésta eran bolsas para alimento gatuno. Y finalmente en la tercera habitación, se embotellaba lo mismo que venía del caño en latas cuya leyenda indicaba: "Veneno para ratas. Precaución, mantener fuera del alcance de los niños".

Revisaron las otras habitaciones, pero la única respuesta evidente para la aparente desaparición de la criatura era alguna trampa secreta en el vestuario de los empleados.

Sin ahondar demasiado, regresaron al ascensor. Lo revisaron con cuidado y notaron que, escondidas, eran dos las palancas para que manejaran las criaturas. En el panel, el botón gigante rojo, en realidad abría un nuevo panel, donde había que colocar la palma de la mano.

Luego de un tiempo, decidieron presionar las tan bien ocultas palanquillas del piso. Volvieron a presionar la palanca que había presionado la criatura, y bajaron un piso más.

El piso era blanco. Todo era blanco. Y en cada una de esas habitaciones, si bien vacías de personas, todo indicaba que era una especie de consultorio médico. Al revisarla, y sin poder evitar encontrarse con otra de esas criaturas, la teoría del silencio fue deshechada: las conversaciones, lejos de ser medidas, prácticamente recorrían los pasillos a diestra y siniestra para alcanzar los oídos buscados. Y sin embargo, la criatura pasó sin prestar demasiada atención.

Tenían que seguir investigando. Se preguntaron cuantos pisos más podrían bajar. Fueron hasta el ascensor. Presionaron 1, luego 0, en la pantalla apareció el 10, volvieron a presionar el 0, apareció 100, volvieron a presionar 0, y la pantalla quedó clavada en el 999.

Se miraron. Y presionaron la palanca una vez más.

---

Él los observó entrar a las oficinas. Bajó del árbol y cruzó el portón. Los ronquidos del guardia ya no se escuchaban, trató de volver a cruzar. Demasiado tarde. El guardia tuvo la mala suerte de encontrarlo.

Luego de eliminarlo, se prometió a sí mismo no confiar tan ciegamente en las capacidades de sus *levantados*. Tenía que encontrarlo. Sabía que él estaría por allí. Tenía que encontrarlo, y si estaba demasiado *hablador*, lo eliminaría. Después haría sus paces con Gaia. Pero era necesario.

Los Siete Sellos - Capítulo 5

Capítulo 5

Ojo-De-Moneda pateó la puerta. La criatura estaba devorando las entrañas del guardia, pero reaccionó casi inmediatamente y realizó una pirueta hacia atrás poniéndose en posición para saltar y atacar. Boca abierta mediante, estaba *observando* la puerta.
La tensión cadavérica le permitía a Ojo-De-Moneda mantener el pulso de forma mucho más estable que en vida, y no pudo evitar una pequeña sonrisa en la comisura de la boca.
La criatura estaba quieta. No avanzaba. No retrocedía. Podría jurarse que estaba paralizada, si no fuera por los hilos de baba y sangre que subían y bajaban levemente de su boca cuando respiraba.
El muerto avanzó. Se sintió observado. Se puso nervioso, aunque no pudo expresarlo.
Piedad sacó una Klaive, que era un enorme cuchillo de plata, de su espalda. Corazón-De-Piedra tenía desenfundadas dos pistolas de menor calibre.
Ante una coordinación no escrita. Corazón-De-Piedra se hechó a un costado al tiempo que Ojo-De-Moneda disparó su preciada arma. Piedad se cubrió tras el cuerpo de éste último, espectante de la reacción del pequeño monstruo.
Éste, todavía en posición de ataque, recibió el tremendo balazo, pero contrario a los resultados esperados, le atravesó el cuerpo y el ser apenas si demostró haberlo notado. Su salto fue inmediato, casi inesperado, y el corte fue limpio. Sus filas de dientes se cerraron sobre la mano de la magnum y mientras Ojo-De-Moneda sentía cercenar su mano, se podía escuchar el ruido del metal doblarse.
Corazón-De-Piedra dudó al disparar, ya que la criatura al caer sólo masticaba y masticaba. El ruido de la criatura deglutiendo llenaba el lugar. Pero sólo estaba allí. No continuó el ataque.
En ese momento, Piedad tomó su Klaive y la hundió en la carne blanda y esponjosa de la criatura. Ningún sonido emitió.
Bañada en sangre, se quedó mirando a la criatura, que aun casi partida a la mitad, se movía frenéticamente en un intento de salvarse.
- Por lo menos ya sabemos algo - dijo Corazón-De-Piedra - Detectan el sonido.
Piedad limpió su cuchillo y Ojo-De-Moneda lo miró con ojos encendidos mientras se tomaba el muñón.
- Entremos, pero tengamos cuidado. - dijo Piedad.

La chispa inicial de Ojo-De-Moneda, se había reducido considerablemente, pero aun podía sentir que unos ojos estaban allí, juzgándolo.


1 hora antes

- Ya hace rato que se han ido. ¿Podrá haber algún problema? - preguntó uno de los ancianos.
- No lo creo, además, no se darán cuenta que él los está siguiendo. Tienen una mayor preocupación en sus mentes.
- No me preocupa si lo llegan a ver, me preocupa que no puedan realizar la misión.
- Han sido bien elegidos. La llevarán a cabo. O eso, o nunca lograrán traicionarnos. No dudo que los hará jirones si tratan de hacerlo.
- Tienes razón, después de todo, él fue quien los regresó. No descansará hasta asegurarse que todo haya salido de forma correcta.


5 días antes.

- ¿Hacemos bien? - dice una voz cansada.
- Sí, es la única oportunidad. - dice una voz dubitativa.
- Pero estamos atentando contra Gaia, estos hombres ya han muerto, sea la razón que sea. Y eso es atentar contra todo lo que creemos. La letanía...
- Ya es tiempo de hacer algo contra todo esto. - dijo una tercera voz mucho más joven - Si Gaia ha permitido que yo haya obtenido este conocimiento, es por alguna razón. Si ustedes optan por no participar lo entiendo. La cobardía nunca será aplicada a ustedes.
La voz cansada respondió tranquilamente.
- El ímpetu y la fuerza de la sangre corre fuerte por tí. Y me parece muy bien. Pero todos sabemos que al hacer esto o logramos bien salir de esta de forma honorable, o nos mancharemos con el Wyrm. Si esta misión sale de forma correcta, lograremos limpiar a cinco almas mancilladas. - tomó un respiro, estaba bastante agitado - Para que esto funcione, tenemos que tomar a estos traidores, limpiarlos y hacer que olviden su corrupción. Que olviden su conexión con Gaia y con nosotros. Hacerlos suceptibles y que olviden parte de su vida corrupta. ¿Se puede hacer esto?
- Así es y así se hará, Viento-De-Invierno.

Los Siete Sellos - Capítulo 4

Capítulo 4

A paso lento, Ojo-De-Moneda y Piedad cruzaron la calle.

- ¿Vieron cuántos guardias son?
- Sí, de este lado son dos. Fíjate ahí. Ese portón es una de las entradas. Y en la garita esa hay uno. Está durmiendo. El otro camina en el terreno, pero hace rato lo perdí de vista.

- ¿Y cuál es el otro lado?

- Lo revisó Piedad. El galpón llega hasta el otro lado. Cruza toda la manzana, pero por este lado es por donde entran los camiones.

- Del otro lado hay una puerta y una ventana con una persiana de metal. Va a ser imposible que nos metamos por ahí. ¿Alguien sabe qué es este galpón?

- Sí - dijo Corazón-De-Piedra - Yo vivía a unas manzanas de aquí. Este es un depósito de una distribuidora de alimentos para mascotas. Nunca supe por qué, pero mucha gente venía a este lugar. Por lo general, gente de escasos recursos.

- Sería bueno que entremos de una vez, entonces. El guardia se despertará y luego será más difícil entrar.
Ojo-De-Moneda sacó de su espalda su magnum .45.

- Déjenmelos a mí.

- NO! - exclamó Piedad, con furia contenida - Debemos tratar de no llamar la atención.

Ojo-De-Moneda le guiñó un ojo y luego de guardar su pistola, sacó un cuchillo.

Piedad y Corazón-De-Piedra se miraron.

- Entiendes que si son humanos no voy a permitirte lastimarlos, ¿no?

Ojo-De-Moneda asintió con su cabeza sin detenerse.

Piedad insistió.

- Lo entiendes, ¿cierto?, ¡¿Cierto?!

Finalmente, Corazón-De-Piedra le puso una mano a Ojo-De-Moneda en el hombro y con un gesto de cabeza de forma negativa, hizo que el otro guardara finalmente el cuchillo.

Desilusionado, giró hacia Piedad.

- Está bien, pero ante el menor problema, cada uno estará por su cuenta.

Los tres cruzaron la calle. Con cierta dificultad, pero sin hacer ruido, el paranoico zombie trepó el portón.

- Tiene un candado. Voy a buscar las llaves. - susurró.

Uno, dos, tres minutos más y el portón fue abierto. Y ante ellos se encontraba una playa, un terreno liso de tierra. Sobre el fondo del terreno, un camión con todas las luces apagadas. Dentro de él lograron ver al guardia desaparecido, durmiendo plácidamente recostado en el asiento delantero. Sin hacer demasiado ruido, llegaron hasta la puerta de la oficina. La abrieron, no tenía hechada la llave.

Dentro había una pequeña oficina, y dos pequeñas salas de espera. En el fondo, medio escondido, se hallaba un ascensor de carga. El ascensor comenzó a moverse mientras ellos revisaban la oficina. La música del ascensor al abrirse les llamó la atención a los tres.

Y es allí cuando lo vieron pasar. Al primero de ellos. Una especie de mezcla entre sapo y perro. Era completamente ciego, y tenía una boca gigantesca. Toda su piel parecía en carne viva. Tenía un caminar pesado, pero sus poderosas patas, a pesar de ser cortas, evidenciaban una gran fuerza física.

La puerta de la entrada se abrió de golpe, y el guardia del camión se asomó pistola en mano. La criatura se movió casi instantáneamente y saltó sobre él sin darle tiempo a nada. La puerta se cerró tras ellos sin permitirles a los muertos en vida ver el resultado de ese enfrentamiento, pero a juzgar por los gritos a huesos crujientes, y la falta de gritos o de disparos, el resultado era más que obvio. Tendrían que tener más cuidado.

Salieron al hall principal, tenían una opción que hacer. Fuera, la criatura estaba dándose un festín. Una criatura terrorífica. De recordar la enorme cantidad de filas de dientes les ponía la muerta piel, de gallina. La puerta del ascensor estaba abierta y quién sabe si lo estaría por mucho tiempo.


Corazón-De-Piedra no se detuvo a contemplar la escena. Sabía que hacer. Tomó una silla y trabó el ascensor. Piedad se apostó contra la puerta hacia donde se encontraba el guardia y Ojo-De-Moneda sacó su preciada Magnum. Los ojos de éste último brillaban. Por fin vería acción.