De tu recuerdo... - Bolero
La triste soledad cae con la dulce noche,
y el vacío de mi cama preguntará por ti,
y no sabré responderle con vacías mentiras,
y a mis recuerdos les juro que jamás saldrán de allí.
[Estribillo]
Porque si te pienso, se me desgarra el alma,
porque si te imagino junto a otro, sabré que te perdí,
es por eso que si te veo miro para otro lado
y es por eso que si te lloro será sin mí...
Porque con cada lágrima que cae, sabré que ya no me amas,
porque entonces cada noche saldré a embriagarme por allí,
es por eso que ya no puedo admitir que aun te amo
y es por eso que si te lloro será sin mí...
Y una estrellada noche, tratando de olvidarte,
caminando en las playas por las que te viví,
creo suavemente cruzarte nuevamente por mi lado,
sin saber si eres de verdad o si ya enloquecí.
Y mi cuerpo se da vuelta y con mis ojos te busca,
Y la sanidad se aleja huyendo furiosa de allí
porque la verdad, cruda y dura como lanza,
hace que tu imagen vuelva a clavarse en mí.
Pero su fuerte esposo no entendió lo que le decía,
y aunque sin piedad varios duros golpes recibí,
con el cachetazo de esa mujer, entendí que aun te amaba,
y que sin hacer nada para siempre yo te perdí.
En el hospital, fue tu recuerdo lo que me mantuvo vivo,
y al despertar tu nombre fue lo primero que pude decir,
y al encontrarme con la habitación totalmente vacía,
entendí finalmente que de tí ya no podría más vivir.
[Estribillo]
Porque si te pienso, se me desgarra el alma,
porque si te imagino junto a otro, sabré que te perdí,
es por eso que si te veo miro para otro lado
y es por eso que si te lloro será sin mí...
Porque con cada lágrima que cae, sabré que ya no me amas,
porque entonces cada noche saldré a embriagarme por allí,
es por eso que ya no puedo admitir que aun te amo
y es por eso que si te lloro será sin mí...
Esta vez el sol entra por la ventana abierta,
enyesado y postrado he pasado ya el mes de abril,
pero ahora puedo sonreir honesto en el espejo,
que de una nueva vida he llegado a ser yo el albañil.
[--música del estribillo--]
Porque si te pienso, igualmente me pondré un poco triste,
porque si te imagino junto a otro, esperaré que seas feliz,
es por eso que si te veo ya no miraré a otro lado,
y es por eso que si hay noches tristes ya no serán por tí...
Porque con cada rayo de sol que yo me encuentre,
porque aunque aun yo te ame y mi sonrisas ya no se dispersen por allí
es por eso que ya no desaparecerán en la bruma de tu dulce recuerdo
y es por eso que ahora tranquilo podré finalmente vivir...
[--con coro--]
(vivir...)
sábado, 26 de junio de 2010
miércoles, 9 de junio de 2010
Pax Romana
Se presentó en el bar. Vestía pantalón de vestir negro, camisa gris y una gran sonrisa.
La buscó con la mirada entre la gente y allí la vió. Se saludaron.
Se sentó en su mesa y cruzaron breves palabras. Ella lo observaba y él, sonrojado, tímidamente le devolvía la mirada.
Ella aun podía hacerlo sentir así, a pesar del tiempo, a pesar de las distancias. El ambiente pintaba de hogar esa noche tan italiana.
Los ultimos rayos del sol estaban bajando y acariciaban a lo lejos el contorno de los viejos edificios; si uno se dejaba llevar por el paisaje, casi se podían ver sus ocultos pero presentes, guardianes pétreos.
El pasó su mano, nervioso, por su plateado cabello tratando de conseguir alguna escurridiza idea, algun comentario inteligente o quizás tratando de atrapar el coraje que, al ver su sonrisa, había huido irremediablemente.
Desarmado, había quedado desarmado, como tantas veces hace ya tiempo.
Tratando de acercarse a ella dentro de su propia mente, sus ojos profundos parecían decir "he gastado tus besos ante el espejo y, ahora que estoy frente a tí, mis ojos te ven, mi corazón te grita y mi boca ha quedado muda".
Ella sonrió comprensiva, le tomó de la mano, y se fueron caminando del lugar para reavivar viejas pasiones apaciguadas por las arenas del tiempo.
La buscó con la mirada entre la gente y allí la vió. Se saludaron.
Se sentó en su mesa y cruzaron breves palabras. Ella lo observaba y él, sonrojado, tímidamente le devolvía la mirada.
Ella aun podía hacerlo sentir así, a pesar del tiempo, a pesar de las distancias. El ambiente pintaba de hogar esa noche tan italiana.
Los ultimos rayos del sol estaban bajando y acariciaban a lo lejos el contorno de los viejos edificios; si uno se dejaba llevar por el paisaje, casi se podían ver sus ocultos pero presentes, guardianes pétreos.
El pasó su mano, nervioso, por su plateado cabello tratando de conseguir alguna escurridiza idea, algun comentario inteligente o quizás tratando de atrapar el coraje que, al ver su sonrisa, había huido irremediablemente.
Desarmado, había quedado desarmado, como tantas veces hace ya tiempo.
Tratando de acercarse a ella dentro de su propia mente, sus ojos profundos parecían decir "he gastado tus besos ante el espejo y, ahora que estoy frente a tí, mis ojos te ven, mi corazón te grita y mi boca ha quedado muda".
Ella sonrió comprensiva, le tomó de la mano, y se fueron caminando del lugar para reavivar viejas pasiones apaciguadas por las arenas del tiempo.
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