La vida es un juego donde no hay nada más.
No se gana, no se pierde. Se juega por jugar.
¿Quién de chico no jugaba por jugar? De grande, hay que volver a entenderlo.
El que quiere ganar está apostando, no jugando. El que pierde, es porque se siente abatido, vencido por las circunstancias. La vida es un juego, se disfruta. No hay ganadores ni perdedores, vencedores ni vencidos. Entender eso es algo fundamental para que pueda avanzar.
Ese es mi cántico zen de hoy.
La vida es un juego.
viernes, 31 de agosto de 2007
Suscribirse a:
Entradas (Atom)