miércoles, 18 de julio de 2007

Los Siete Sellos - Capítulo 2

Chapter 2

20 años atrás...

- Cachorros, ustedes van a presenciar algo completamente inédito. Aprendan de esto que jamás volverán a ver. Estos seres humanos, quienes son parientes nuestros, más de una vez han arriesgado sus vidas por nosotros. - señaló, sin mirar, a los cinco ataúdes cerrados que se encontraban en círculo - Los cinco han tenido una muerte violenta, y ésta es la oportunidad que vamos a darles para que sus almas descansen finalmente en paz.
Tímidamente, uno de los cachorros levantó su mano.
- ¿Sí? Dime cachorro... - dijo Melena-De-León.
- ¿Levantar muertos no está en contra de los designios de Gaia?
Melena-De-León la miró despectivamente. Luego de un momento, respondió.
- Así es, pero estos héroes que yacen aquí son necesarios para combatir un mal que no podemos enfrentar directamente. Varias manadas han perecido ya a manos del Wyrm, del Caos. A los espíritus se les pedirá que abandonen momentáneamente su tortura eterna, para que nos ayuden en esta tarea. Serán ellos los que decidan ayudarnos. Si nos dan una negativa, se les hará el rito de Descanso para los Muertos, y podrán descansar finalmente en paz, en vez de deambular perdidamente por el plano espiritual.
Sheyla asintió con la cabeza.
- ¿Quiénes son estos héroes? - preguntó Ping-Pong
Melena-De-León suspiró pesadamente.
- Aquel que está allí, es Ojo-De-Moneda, éste es Corazón-De-Piedra. Y estos de este lado son Espíritu-Altivo, Mano-Dura y Piedad. Ahora *cachorros*, - dijo despectivamente esta última palabra - hagan silencio. Gran-Colmillo trae un huésped a nuestro Túmulo. Es un Mago que en esta época se hace llamar Nicolás.

Gran-Colmillo, el más fiero guerrero de los Garou, avanzó mirando a los cachorros y haciendo una leve reverencia a Melena-De-León. Detrás de él, caminaba Nicolás, el mago. Los chiquillos se sentaron.

El Arcano, como a veces se les suele llamar a los magos, levantó sus manos. Una gran niebla se creó inmediatamente alrededor del círculo que estaba dibujado en la tierra, y que encerraba a los cinco ataúdes. Los ancianos, entre los que no estaba Melena-De-León ni Gran-Colmillo, comenzaron un gran ritual para correr la delgada pero poderosa línea que separa el mundo espiritual del terrenal, el velo.

Pronto, la niebla se disipó. No hubo ningún cambio. Los cachorros quedaron bastante desilusionados, pero pronto comenzó a verse movimiento. Los féretros se estaban agitando.

Una de las tapas voló por los aires, en tanto que otra fue atravesada por un puño, desde dentro. Pronto se reincorporaron todos se reincoporaron, y tanto Melena-De-León como Gran-Colmillo avanzaron para hablarles.

- Han sido despertados, - rápidamente dijo Melena-De-León y Gran-Colmillo se echó hacia atrás, para darle la palabra. - para pedirles una vez más que brinden utilidad a los suyos. Han capturado a muchos de los nuestros, particularmente una cachorra muy importante y un anciano muy querido para nosotros, que la estaba custodiando. Nuestros esfuerzos para rescatarlos han sido en vano y muchos ya ha muerto. - Le dirigió una fría mirada a Gran-Colmillo, que comenzó a sangrar de su boca, de tan fuerte que se mordía los labios.

Ojo-De-Moneda, fue el primero y el más rápido en reaccionar.
- ¿Y que hay para nosotros?
Melena-De-León, con el orgullo de ser un cambia formas guerrero, lo miró despectivamente.
- Han muerto todos ustedes de una forma violenta y han sido llevados a deambular por la Tierra de las Sombras. Si deciden ayudarnos, haríamos el ritual necesario para que descansen en paz.
Gran-Colmillo lo interrumpió.
- Y si deciden no hacerlo, por supuesto, lo haríamos de igual manera.
A Melena-De-León se le erizaron los pelos de la nuca, pero mantuvo la compostura.

Ojo-De-Moneda dijo - Yo quiero dinero. Montones de dinero.
- Hecho. - dijo Gran-Colmillo.
- Corazón-De-Piedra y yo, conocida entre ustedes como Piedad, aceptamos hacerlo sólo por ayudar a nuestra sangre. - Piedad le lanzó una mirada fulminante a Ojo-De-Moneda, y recibió a cambio una sonrisa burlona.
- ¿Espítu-Altivo? - preguntó Gran-Colmillo.
- Me disculparán, pero yo me retiraré. Demasiado cansado estoy y demasiados recuerdos poseo de estas tierras para volver tan pronto.
- Yo también opto por descansar. - dijo sencillamente Mano-Dura.



Y así fue, como Ojo-De-Moneda, Corazón-De-Piedra y Piedad comenzaron el inicio del fin.

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