Capítulo 7
Las puertas del ascensor se abrieron. Sin posibilidad de avanzar más, descubrieron pronto una sala de seguridad. Tanto las puertas de la sala como los distintos accesos del pasillo estaban fuertemente asegurados y, sin embargo, no había movimiento.
Volvieron al ascensor. Comenzaron a presionar botones al azar, pero nada sucedió. Hasta que de repente, el ascensor fue llamado.
Las puertas del ascensor se abrieron. Frente a ellos un hombre vestido de guardia pero con una cara completamente deforme estaba parado. Se subió al ascensor y en el momento de presionar el piso, un ojo salió de su nuca para observarlos.
Las balas atravesaron el cráneo del fomori rebotando en una pared plástica y transparente para luego alojarse en la cavidad toráxica de Piedad. El cuerpo cayó, impidiendo al ascensor cerrar sus puertas. Tomaron las armas del guardia, y encontraron también una llave extraña.
Avanzaron hasta la sala. Esta estaba separada por el mismo tipo de plástico transparente formando diferentes y pequeñas celdas transparentes. Sólo uno o dos prisioneros durmiendo que no se inmutaron.
Con la llave, pudieron abrir el panel de acceso del ascensor. Observaron en que piso estaban y empezaron a recorrer, con mucho cuidado, los distintos pisos - celda. Finalmente, luego de haber revisado ocho pisos, encontraron a una niña con un viejo lobo en su regazo.
Delante de ellos, todas las habitaciones contenían a otros refugiados.
Delante de la puerta principal, una abertura para la llave y dos botones. Colocaron la llave y presionaron un botón. Todas las puertas excepto la principal se abrieron. Los prisioneros salieron al área común y pronto se formó una pelea. Presionaron el otro botón y se abrió la externa.
Pronto se dieron cuenta que todos los prisioneros eran cambiantes. La locura y el encierro los había vuelto bastante intolerantes. El hombre puma y un hombre lobo comenzaron a combatir en sus formas guerreras. Y entre medio de todo eso, la niña y el viejo lobo, durmiendo.
Hay un dicho que dice: el camino al infierno está plagado de buenas intenciones.
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