En estos días tristes
de corazones abandonados,
cada lágrima es un mar;
cada ojo, un supiro;
cada recuerdo, un amor;
cada sonrisa, una esperanza;
cada mirada, un rayo de sol.
Eché un rayo de sol y te vi.
El alma se me llenó esperanzas.
Y cada mar que conseguí,
fue un amor que perdí
porque tus suspiros miraban los míos.
martes, 11 de agosto de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario