La inspiración, una vez más, se esfuma cual humo de cigarro... dejando volutas fugaces de recuerdos cortos...
Y ni siquiera el sueño de tenerte entre mis brazos me da la fuerza para intentar atraparla.
Te has llevado mis letras, mi dulce amor... y no me has dejado nada. Vacío, he quedado vacío.
Vacío por un amor que sólo en mi mente se desata y me castiga.
Y la pluma cansada con la que escribo, se nutre del llanto mismo que de mí se derrama al abrazar las vacías sábanas que dejaste al despertarme.
martes, 11 de agosto de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario