El sol le teme a la noche, como yo temo a tu profunda alma:
Una, despierta la parte más oscura de mi ser,
los dolores más profundos y, sin piedad,
va engulléndome lentamente por toda la eternidad.
La otra, por lo menos, a veces me muestra sus estrellas.
martes, 11 de agosto de 2009
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