lunes, 16 de enero de 2012

Camino

Despierto caminando.
No se adonde voy.
No se de donde vengo.
Sólo sé que mis pies se mueven uno delante de otro y que no se detiene mi andar.

Mis pies se humedecen al contacto con el agua. Es agua salada. Es agua de mar.
Lo sé porque lo veo, las olas acarician mis pies descalzos.
Me hacen arder los callos y ampollas en los que me apoyo.

La piel abierta, la carne viva.
Estoy vivo. El dolor me mantiene vivo.
Pero igualmente no controlo los pies. No controlo los pasos. No controlo el andar.

Y mis manos refriegan mi rostro en un intento vano por despertarme, pero no lo logran.
No lo logran porque ya estoy despierto.

El sol va saliendo en el horizonte. El alba da paso a la mañana mientras no sé qué pensar.

La vida es así, un conjunto de cosas que se suceden en orden y sin ser capaces de modificarlo. Pero sin embargo, depende de nosotros el estar atentos. Y también, el estar despiertos durante el camino.

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