La vida es un juego donde no hay nada más.
No se gana, no se pierde. Se juega por jugar.
¿Quién de chico no jugaba por jugar? De grande, hay que volver a entenderlo.
El que quiere ganar está apostando, no jugando. El que pierde, es porque se siente abatido, vencido por las circunstancias. La vida es un juego, se disfruta. No hay ganadores ni perdedores, vencedores ni vencidos. Entender eso es algo fundamental para que pueda avanzar.
Ese es mi cántico zen de hoy.
La vida es un juego.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
y se sigue jugando.... maslento.... mas rapido.... que curioso.... tiendo a dejar de jugar en el medio del juego....
jugar... no se puede dejar el juego. puede que uno trate de dejarlo, quiera creerlo, pero puede realmente dejar de hacerlo?
o acaso es que uno empieza a jugar con uno mismo.
Publicar un comentario