viernes, 20 de julio de 2007

Introspectiva

El mundo me agobiaba.
Se reía de mí.
Y me dejaba llevar
por el vaivén de los problemas.
No podía respirar
No podía vivir
No podía dormir.
Sólo podía sufrir
Porque estabas lejos de mí.

Y pensé, que después de todo
merecía ser feliz.
A pesar de no ver,
mis sueños cumplidos,
mis deseos satisfechos,
mis ansias calmadas,
mis amores concretados.

Pensé en tí,
y por un breve instante
una luz me encegueció.
Fue un instante,
una gota de tiempo suelta
que en caída libre llegó
del cielo a mi corazón.

Y ese toque de eternidad,
perdido y solitario
que abordó mi mente,
susurró en mis oídos
la verdad absoluta,
un destello de ironía
y una tristeza que he de llevar.

No esperé más una respuesta infinita.
No esperé más una solución celestial.
Me di cuenta que sólo era el destino.
Que quería dejarme en paz.

Soñé despierto
abrigado por las nuevas esperanzas,
retomé una sonrisa olvidada,
y me quedé dormido...

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